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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Tag Archives: educación

Hola, amigos; odio montar en ascensor con todos y cada uno de los átomos de mi ser. Pero no lo odio porque sea claustrofóbico, o porque tenga miedo a que se caiga, nada de eso; lo odio porque la gente no sabe ir en ascensor, y me enerva su mala educación y sus absurdos comportamientos que me hacen perder tiempo y ganas de vivir. Para no eternizarnos, he aquí una rápida guía de cómo ha de comportarse uno en un ascensor:

* QUÍTATE DE LA PUERTA: Cuando uno espera al ascensor, ha de quedarse a un lado de la puerta, no situado justo delante de ella. ¿Obvio, no? ¿De cajón, no? Pues no. Da un poco de vergüencita ajena tener que decirlo, pero como la gente no lo hace, será que no queda claro: HAY QUE DEJAR SALIR A LOS QUE ESTÁN DENTRO DEL ASCENSOR ANTES DE ENTRAR, HOSTIA.

Estorbar en las entradas: venerable tradición hispánica que comienza en los albores de la historia y que tiene su expresión más perfecta en los ascensores y en el Metro de Madrid

Estorbar en las entradas: venerable tradición hispánica que comienza en los albores de la historia y que tiene su expresión más perfecta en los ascensores y en el Metro de Madrid

* EL QUE ESTÁ MÁS CERCA DE LA PUERTA, SALE PRIMERO: Nada hay que me reviente más que, cuando un ascensor lleno llega a su destino, que la gente que está más cerca de la puerta empiece a invitar salir a otros, haciendo aspavientos, en vez de salir ellos mismos. Esa presunta cortesía no es más que mala educación y vanidad disfrazadas: el gesto más cortés que puede tener uno cuando está delante de una salida es SALIR Y DEJAR EL PASO EXPEDITO A LOS DEMÁS, COJONES. Desde luego, no hace falta dejar salir a las damas primero; eso es condescendiente, carca, paternalista y vomitivo. Tampoco le haces un favor al cojo, al anciano o a la embarazada montando un tumulto dentro de un ascensor atiborrado para que salgan antes que tú; cuánto mejor sería que despejases el panorama, que los que van detrás ya saldrían con fluidez y sin chorradas.

"Sí, Señoría, eran todos tan educados que ninguno quería salir antes que los demás. Fue entonces cuando empecé a MATAR"

“Sí, Señoría, eran todos tan educados que ninguno quería salir antes que los demás. Fue entonces cuando empecé a MATAR”

* EN EL ASCENSOR NO SE HABLA: La manía que tiene la gente locuaz de aprovechar cualquier momento para darle al pico con cualquier chorrada me deja pasmado. De nuevo, estamos ante un caso de falsa buena educación: el dicharachero piensa que es un agravio no hablar con alguien con el que estás en un espacio pequeño. Pero precisamente lo amable y considerado es NO hablarle: hay mucha gente tímida, taciturna o sencillamente que no quiere hablar, y al interpelarles en un sitio cerrado y del que no tienen escapatoria les estás molestando. La actitud idónea a mantener en un ascensor es, en mi opinión, un “hola” mascullado al entrar, un “hasta luego” furtivo al salir y la mirada perdida en el infinito durante el trayecto.

Igual que los futbolistas cuando suena el himno, hay que dejar la cara inexpresiva mientras miras a ninguna parte

Igual que los futbolistas cuando suena el himno, hay que dejar la cara inexpresiva mientras miras a ninguna parte

Por supuesto, huelga decirlo, cuando el ascensor está lleno y tú vas con alguna amistad, las conversaciones entre vosotros han de hacerse en el tono más bajo posible y han de evitar asuntos tales como vasectomías, hazañas sexuales o vulgaridades incluso peores, como el tiempo que hace.

* CUANDO HAY ALGUIEN ESPERANDO AL ASCENSOR, NO LE DES AL BOTÓN OTRA VEZ: Se supone que la persona que ha llegado antes ya ha pulsado el botón para que venga; si tú le das, poco menos que le estás llamando “gilipollas” a la cara.

Ya si eso después de darle al botón te puedes volver a la persona que estaba esperando y hacerle este gesto

Después de darle al botón, si eso te vuelves hacia el que ya estaba esperando y le haces este tradicional saludo

Si todo el mundo cumpliese con esta sencilla guía, que por otro lado es de sentido común, todos seríamos mucho más felices y nos ahorraríamos un estrés innecesario.

– Deploreibol

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Vamos a traer a la memoria una palabra ya olvidada: “urbanidad”. ¿Cómo? ¿Que suena a antiguo, franquista y al florido pensil? Pues tienes razon, oye. ¿Qué tal, sencillamente, “educación”?

Sí, porque en el siglo XXI la gente todavía no sabe que, cuando uno va andando por la calle, no se puede ocupar toda la acera. Si vas solo, te echas a la derecha para que te pase alguien que vaya más rápido que tú, y si vas en grupo, dejas un hueco para la gente con prisa, que no tiene por qué aguantar ni tu paso pausado ni la insufrible charlotería de los tontos de tus amigos. Vamos, educación básica.

No sé como se andará en Kansas, pero en el mundo civilizado se deja sitio para que otros pasen, majadera

Pues hay mucho de esta barbarie todavía por ahí, queridos, con lo que la gente que nos gusta andar rápido tenemos que ver alterado nuestro saludable ritmo para sortear a todo tipo de LENTOS. Y es que hay mucho LENTO. No sé si será por el clima, o por la crisis o por qué, pero a un porcentaje muy grande de la población parece darle igual llegar pronto o tarde a su destino.

Una tortuga reconviniendo a un hortera la lentitud de su paso

Pero lo peor son los grupitos, generalmente de jovenzuelos, que por alguna razón andan por la calle en fila, ocupando todo el espacio disponible. A estos los llamo yo Los Intocables de Eliot Ness.

Porque, igual que ellos, andan por la calle así, a lo ancho, como si fuera suya

Qué asco. ¿Es que no hay ya civismo? ¿No respetamos ya al conciudadano? ¿Nos creemos con el derecho a dominar los espacios públicos? ¿Sabes quién creía también que tenía el derecho a andar ocupando toda la calle?

Los nazis ¿Quién va a ser? Siempre que hago preguntas retóricas de este estilo, la respuesta es "los nazis"

En fin, que hay que andar con cuidado, respetando a otras personas que caminan más deprisa que tú, circulando siempre por tu mano. Parece mentira que haya que decirlo. Como esos tarados que van andando por mitad de la calle, con riesgo de que les pille un coche; hay que ser descerebrado.

No os perdáis a este inconsciente

Para esto debería servir Educación para la Ciudadanía: para aprender a andar. Que la gente sale de la escuela sin saber manejarse por la vida.

– Deploreibol

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