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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Category Archives: Videojuegos

Queda un mes para que venga a Madrid el Santo Padre para la Jornada Mundial de la Juventud, un horroroso dispendio de dinero público a beneficio de una religión desacreditada que cada vez practican menos personas en España. Puedes ver los detalles en su confusa página web, algo de especial interés si eres tuno (al parecer, quieren recibir al Papa con la música de estos seres).

En todo caso, lo interesante está en la página de merchandising. Entre otros productos horribles ofrecen, por el módico precio de 4 euros, este hermoso rosario.

Que a la vez es un práctico llavero

Si sois consoleros, como yo, no se os habrá pasado por alto su similitud con las medallas identificativas del videojuego Gears of War, la violenta saga futurista en el que un grupo de marines lucha contra unos marcianos aborrecibles.

Quizá la similitud no sea coincidencia, quizá estos cristianos compartan en algo el credo y los valores del Gears of War; bajo esta luz, resulta más fácil de explicar la letra del himno escrito para las jornadas, cuyo autor es el obispo auxiliar de Madrid, César FRANCO (no, really). Ahí van algunos extractos (ilustrados) de esta obra cúspide de la música mundial:

Tu amor nos edifica y nos arraiga,
tu cruz nos consolida y fortalece.
Tu carne nos redime y nos abraza,

tu sangre nos renueva y nos embriaga

Tus manos acarician nuestras llagas,
tus ojos purifican la mirada.
Tus labios comunican mil perdones,

tus pies nos encaminan a la vida

Tu aliento es el Soplo de lo Alto,

tu risa es el signo de la gracia

Tus llagas son amores encendidos,
tus penas son el precio de mi alma.

No merece la pena seguir, porque ya os haréis una idea; es toda así, tétrica (“tu sangre nos embriaga”), fúnebre (“tu muerte es la causa de mi vida”) y con un tonillo de desviación sexual enfermiza (“tus manos acarician nuestras llagas”). Escogiendo ciertas líneas con cuidado, sale una canción de Death Metal verdaderamente perturbadora, si no fuera porque el Death Metal es increíblemente más estimulante que esta basura. En fin, más de esto en los próximos días, porque nos van a dar un Agosto…

– Deploreibol

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No me acordaba de lo implacables que eran los videojuegos en los 80.

Hay que recordar que eran momentos duros, con la heroína haciendo estragos en las calles, las bandas callejeras en su apogeo y la reconversión industrial dejando en la calle a miles de parados a los que no les importaba nada darte un navajazo para hacerse con tus converse, venderlas en el rastro, y así conseguir unas pesetas con las que dar de comer a sus hijos. Malas calles, vida violenta y peligrosa. Cualquier momento podía ser el último. Y los videojuegos encapsularon perfectamente ese zeitgeist con unas tasas de letalidad para los jugadores que ríete tu del Red Dead Redemption y esas mierdas. Pero también había más sentimiento de familia, de comunidad. Recuerdo cuando mi tío Alvin me llevaba al mercado…

Nostalgias al margen, la verdad es que los videojuegos eran tremendos; porque no sólo te mataban con total ligereza, sino que además, como no existían los checkpoints -o como se llamen- cada vez que palmabas tenías que empezar DESDE EL PRINCIPIO. Eso, o salvar cada 15 segundos, que era casi más molesto.

Y me ha vuelto todo eso a la cabeza porque decidía esta tarde echar una partidilla al clásico “King Quest III”, un juego de 1986 que me dio muy buenos momentos entonces.

Yo debía estar hecho de otra pasta en aquellos años, porque ahora me parece la experiencia más frustrante desde el último disco de Manowar. Fue encender el juego, una clásica aventura gráfica, y morir arbitrariamente en los primeros 3 minutos.

Ese montoncillo de fina ceniza, en la esquina superior derecha, soy yo después de que me fulminara un mago no sé muy bien por qué

Venga, va, otra partida, que se ve que me ha pillado el tema desentrenado. Pues hale:

Me caigo por las escaleras y me parto la crisma. Heroico.

Eeeeeeeee… a la tercera va la vencida ¿no? Pues no:

Otro montoncillo de cenizas. No sé qué coño le he hecho al mago ese.

Jarl. Quizá esta vez…

Aquí no se me ve porque me caí por un barranco.

¡¡¡Mierda, hombre ya!!! Andando pixel a pixel, para no tropezar con nada que me enviase dando tumbos a un abismo, llego a un desierto. Ahí no hay nada que te haga perder pie ¿verdad? Y me mantenía alerta ante otros posibles peligros, como escorpiones, morirse de sed, un ataque tuareg o qué se yo. Ahora, lo que no me esperaba es que saliese una medusa de la nada, y sin darme opción a reaccionar, me convirtiese en una estatua.

Aquí ya dije: “LOL”

No, medusas ya no. Que juegue su abuela a este juego. Donde haya un Call of Duty…

¡Noooooo! ¡Todo vuelve a empezar!

– Deploreibol

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