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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Category Archives: Laboral

Esto es como muy de cajón, pero es sólo ahora, de vacaciones, cuando estoy libre de la influencia de ese repulsivo aparatito, cuando me doy cuenta de verdad de cuánto lo odio.

Dame un martillo y seré feliz

Dame un martillo y seré feliz

Y lo descubro cuando estoy de vacaciones porque cuando voy por ahí y oigo el puto tono de Nokia, me da una reacción psiquico-física de desagrado y aversión que me recorre todo el cuerpo. Es el tono que tengo en el móvil del trabajo y, aunque no lo llevo encima (es decir, si lo oigo cuando estoy de vacaciones es el de otra persona), la reacción instintiva de odio me sale igual. Es un rollo similar al del perro de Pavlov: ya sabéis, el gilipollas ése que cuando daba de comer al perro hacía sonar una campanita, hasta lograr que el perro salivase sólo con el sonido de la campanita, sin que hubiese comida de por medio.

Quiero pensar que este capullo acabó sus días una vez que salió a pasear con sus perros en el campo y, de pronto, la melancólica campana de una ermita turbó la tranquilidad de la tarde...

Pavlov (centro) un día que salió a pasear por el campo con sus perros y descubrió, para su consternación, que no llevaba comida cuando la campana de una ermita turbó la tranquilidad de la tarde…

Es verdad que el móvil es muy práctico para algunas cosas. Por ejemplo, hasta su invención era bastante trabajoso fastidiarle el viaje al resto de los pasajeros al ir en tren o en autobús: tenías que hablar muy alto, o quitarte los zapatos y oler a pies, o algo así. Gracias al móvil, puedes joderles la vida con los sonidos del Whatsapp, hablar a gritos con tu abuela para decirle que vas a llegar puntual (¿para qué llamas, si vas a llegar a la hora prevista?) o, directamente, poner música en tu móvil pero sin usar cascos.

El reggaetón sólo se disfruta bien si el resto de los pasajeros también lo están escuchando

Al parecer, el reggaetón sólo se disfruta bien si el resto de los pasajeros también lo están escuchando

Pero en el ámbito laboral es donde el móvil se hace más enojoso: sólo sirve para fastidiarle la vida al trabajador con gilipolleces, y para tenerlo controlado, como una cadena invisible que le une en cualquier lugar y en todo momento con la empresa. Ya lo dijo John Stuart Mill hace mucho tiempo: los inventos supuestamente ideados para facilitar el trabajo de la gente no les ahorran ni un sólo minuto de labor, sino que  acentúan su esclavitud (y las fortunas de sus jefes y de los fabricantes). Aquí está la cita.

Mill estaba resentido porque ninguno de los inventos modernos habían logrado tampoco reducir ni un sólo centímetro de su tocha

Hay dos cosas que la tecnología no ha logrado desde la época de Stuart Mill: ahorrar trabajo a los seres humanos, ni un crecepelo que funcione.

Además, lo de la obsolescencia programada con los móviles es acojonante: al año dejan de funcionar, y te tienes que comprar otro nuevo. O, si no, sacan un modelo mejor, y te tienes que cambiar si quieres tener las últimas “apps”. Por cierto, haría un post dedicado a esta plaga de las “apps”, pero carezco de experiencia con este tipo de programas. Es que tengo una Blackberry.

Esto es, el teléfono más mierdoso de la tierra, que funciona a veces y al que hay que cargar a diario. Gran inversión.

Esto es, el teléfono más mierdoso de la tierra, que funciona sólo a veces, que se cuelga varias veces por jornada y al que hay que cargar a diario o te quedas sin batería. Gran inversión.

Ah, si me tocase el Euromillones… me compraría una catapulta sólo para lanzar el móvil con ella.

– Deploreibol

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La naturaleza de mi trabajo me obliga a imprimir con relativa frecuencia, normalmente bastantes páginas, para manejar documentos que han de ser subrayados, anotados al margen, grapados, doblados en sus esquinas y en general maltratados. Quiero decir que no puedo trabajar con ellos en un ordenador, me veo forzado a imprimirlos. Me desagrada, porque es gastar papel, pero por lo menos les doy un uso. No como la gente de la que quiero hablar hoy: los que imprimen compulsivamente, pero no necesitan hacerlo.

"¿Para qué me voy a levantar, comprarme un hacha e irme a un bosque a joder árboles si lo puedo hacer desde la comodidad de mi oficina?"

“¿Para qué me voy a levantar, comprarme un hacha e irme a un bosque a joder árboles si lo puedo hacer desde la comodidad de mi oficina?”

Cuando uno va a la impresora, se encuentra en la bandeja de salida toda clase de mierdas que alguien ha imprimido pero no se ha molestado en recoger. Mis favoritos: los que imprimen una página web que sólo contiene un párrafo de texto, pero por la naturaleza del HTML acaban sacando 15 páginas, una con el párrafo en cuestión y las otras 14 prácticamente vacías pero inutilizables (porque van numeradas, incluyen la URL de la página web, etc.). Y luego están los capullos que imprimen todo un documento a capón, incluyendo las páginas inútiles.

Esto, que es muy frecuente en los documentos o libros americanos, a día de hoy no tiene para mí explicación

Esto, que es muy frecuente en los documentos o libros anglosajones, a día de hoy no tiene para mí explicación

Ante este despilfarro, los que tenemos una cierta conciencia ecológica estamos divididos en dos sectas enfrentadas ¿Por qué? Bueno, unos (entre los que yo me incluyo) para evitar gastar imprimimos a doble cara. Somos los DOBLECARISTAS, o DUPLICADORES. Los otros, cuyo ecologismo es loable pero mal encaminado, lo que hacen es que cogen las páginas impresas sólo por una cara, las dan la vuelta y con ellas CARGAN LA IMPRESORA. Son los REUTILIZADORES, o REPLICADORES. Resultado: yo imprimo a doble cara para ahorrar, y me encuentro que la mitad de mi documento está inservible porque un replicador de estos ha llenado el depósito de papel de hojas que ya tienen una cara llena de tinta.

Los replicadores suelen ser gente que todavía no ha descubierto el botoncito de "Propiedades de la impresora"

Los replicadores suelen ser gente que todavía no ha descubierto el botoncito de “Propiedades de la impresora”

Amigos, imprimamos con cabeza: primero, nunca por una cara, y segundo, nunca cargando la impresora con hojas ya utilizadas. Los folios usados por una cara han de usarse como hojas para escribir borradores, o para apuntar recados cuando hablas por teléfono (al tiempo que haces esos dibujitos tan graciosos que uno hace en modo automático mientras conversa telefónicamente y tiene lápiz y papel a mano).

Insisto en que "El Jardín de las Delicias" lo pintó el Bosco mientras tenía el equivalente de una conversación telefónica en el siglo XV

Se dice que El Bosco tenía un cuñado excepcionalmente pesado al teléfono

– Deploreibol

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Una herencia de los tiempos pre-telefonía móvil que pudo tener su cosa, pero que ahora se ha convertido en una molestia y un coñazo: las tarjetas profesionales.

"Lo resolvimos todo". Debe ser la tarjeta de Montoro

“Lo resolvimos todo”. Debe ser la tarjeta de Montoro

Una forma como otra cualquiera de llevar la cartera llena de papelotes, anticuada desde que cualquier teléfono es capaz de archivar unos 2.500 millones de datos de cada uno de los contactos que tienes en la agenda, la tarjeta todavía sigue denotando cierto estatus entre las compañías más rancias de la Tierra. Y como estamos en España, tierra de ranciedumbre, te encuentras con una de éstas cada dos por tres. Las odio por estas razones:

1- No suelen tener información relevante

Vamos a ver ¿Qué información suele llevar la tarjeta? El nombre de la persona. La compañía para la que trabaja. Su cargo en la antedicha compañía. Sus datos de contacto. Bien, pero ¿qué datos de contacto? Normalmente -alucina,vecina- un TELÉFONO FIJO y un… me da corte decirlo en el siglo XXI… un FAX.

Ahora que lo pienso, igual lo de "Tel." es por "telégrafo"

¿Operadora? Dice el fax que Jruschev ha movido sus tanques hacia Alemania Oriental ¡Páseme con el Kremlin! Sí, espero…

WHAT. Fax, teléfono fijo… y normalmente ni rastro de un móvil o de un correo electrónico. ¿Por qué? ¿Será posible? Lo del fax es de nota, pero ¿sólo el teléfono fijo? Hombre, yo entiendo que en su momento fuese suficiente…

... pero ahora como que queda un poco escaso

… pero ahora como que queda un poco escaso

Esto lo sobrecompensan los modernis que se hacen tarjetas atiborrando las suyas de información, añadiendo en ellas cosas como su facebook o su twitter cosa que, por algún motivo, me repatea también. Algunos nunca estamos satisfechos.

2- No tengo tarjeta, y a mucha honra

Nada me jode más que me den una tarjeta y se queden con la mano extendida, esperando que yo les dé una. Y cuando les dices “no tengo tarjeta”, te miran así como con conmiseración, como si fueras un mindundi, una persona de nivel y sofisticación insuficientes como para que en la compañía le consideren digno de llevar un trozo de cartón coloreado con su teléfono. Pues oye, imbécil, no tengo tarjeta no porque no sea un mindundi -que lo soy- sino porque vivo en el siglo XXI y ya no me hace falta.

Después de darte su tarjeta normalmente se van en su coche, tan ufanos

Después de darte su tarjeta, suelen irse en sus coches, tan ufanos

3- ¿Dónde las metes?

Y luego, cuando ya llevas la cartera llena de tarjetas de éstas, que te va a estallar por las costuras ¿dónde las metes? Aquí entra el trasto más contraintuitivo, aparatoso, incómodo e inútil de la historia humana: el rolodex.

Así vivíamos antes de la internet

Inspirado en las máquinas de tortura de la Inquisición

Ruidoso, funciona a tirones, cada vez que sacas una tarjeta se te caen cuatro… Vamos, eso, o yo no lo sé operar, que también es posible. La alternativa: un tarjetero, en el que metes todas las tarjetas que tienes a barullo, multiplicando el tiempo necesario para encontrar la tarjeta de la persona a la que quieres localizar, a la que en todo caso no vas a poder encontrar porque en su tarjeta sólo pone su fax y su teléfono fijo.

4- Las originales

Bueno, ya te has hecho a tu rolodex, o ya controlas tu tarjetero, y vas a meter una tarjeta… para descubrir que no te entra, porque los negocios modernos van y hacen tarjetas originales, de tamaño no estándar, con el objetivo de impresionar a posibles clientes, o qué se yo qué. Total: tu tarjetero cuidadosamente organizado no vale para nada, porque  tienes que tener otro sitio en el que guardar las tarjetas de los especialitos que no hacen las cosas normal.

La verdad es que con algunas te partes la picha

La verdad es que con algunas te partes

Que no, que no me van a convencer aunque las camuflen como si fueran deliciosas lonchas de lomo. La tarjeta es un atraso. Y ahora me ha dado hambre, encima.

– Deploreibol

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Una de las cosas que más odio en el mundo es perder el tiempo miserablemente. Y no me refiero a las siestas, los paseos sin rumbo fijo o la lectura de novelas baratas; esas son cosas que interpreto como tiempo bien empleado. A lo que me refiero es a esas actividadades de las que nada interesante resulta, y que cuando terminan te dejan un vacío interior que te arrebata las ganas de vivir. Estamos hablando, claro, de las reuniones españolas.

"Nada de lo que aquí hablemos redundará en un beneficio para la actividad que realizamos, pero por contra de aquí emergerán varias facciones irreconciliables que generarán un ambiente de trabajo opresivo e irrespirable"

“Nada de lo que aquí hablemos redundará en un beneficio para la actividad que realizamos, pero por contra de aquí emergerán varias facciones irreconciliables que generarán un ambiente de trabajo opresivo e irrespirable”

En el mundo asalariado existen dos categorías generales de personas: el técnico y el gestor. El técnico es, a grandes rasgos, el que hace cosas que material o inmaterialmente sirven a la actividad de la compañía, y su éxito se mide por los resultados que obtiene. El gestor no es más que un puto parásito que genera actividad fútil cuyo único fin es hacer ver que está trabajando y justificar así su (escandaloso) sueldo, y cuyo éxito se mide en función de la cantidad de veces que consigue que algo fácil se convierta en difícil. Como podréis comprender fácilmente, la reunión es una herramienta clave para que el gestor consiga sus propósitos.

La Reunión, junto con la Presentación y la Comida de Trabajo, conforman la trinidad satánica a la que sirve el gestor

La Reunión, junto con la Presentación y la Comida de Trabajo, conforman la trinidad satánica a la que sirve el gestor

La Reunión tiene dos modalidades de celebración: en plena jornada laboral, y justo al límite del horario de trabajo. Cuando es en plena jornada laboral, lo que consigue es robar tiempo que podría ser empleado productivamente; cuando es al límite del horario (la típica reunión a última hora del día para ver “qué hemos hecho mal”, por ejemplo) suele acabar cargando de trabajo extra, a realizar fuera del horario de oficina y gratis, a las personas útiles que hayan tenido la desgracia de ser convocadas.

Una reunión a la antigua, con varios gestores y un técnico

Una reunión a la antigua, en la que los gestores están teniendo una charla “a corazón abierto” con el trabajador

¿Sabíais que, según los últimos datos de la EPA, se destruye proporcionalmente menos empleo de “directores y gerentes” que del resto de categorías de trabajadores? Eso quiere decir que hay cada vez menos curritos por cada jefecillo, una preocupante evolución del mercado laboral que promete un repunte en el número de reuniones. Nos está quedando un país cojonudo, de emprendedores y gestores. Entre tanto farsante celebrando reuniones ¿aquí quién y cuándo trabaja?

Pues después de la caña emprendedora, chiquillo, que hay que hacer un poquito de networking antes de empezar la jornada

Pues entre la comida de negocios y la caña emprendedora, chiquillo, que hay que hacer un poquito de networking también en la vida ¿no?

En fin, que si me dejan las reuniones espero publicar más posts en los próximos tiempos.

– Deploreibol

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Hoy vamos a hablar de las Leyes de la Naturaleza. Normas universales, que siempre se cumplen.  Pero siempre, ojo. No estamos hablando aquí de principios de medio pelo, que se cumplen casi siempre, como el de Arquímedes. Ya sabéis, todo cuerpo que se sumerge en un líquido experimenta un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del líquido desalojado. Igual creéis que se cumple siempre, pero si el líquido es “ginebra”, y el cuerpo es “un periodista nacido antes de 1955”, ya veréis como ahí no se desaloja nada; más bien al contrario.

Esto es lo que llaman los plumillas veteranos "un desayuno equilibrado"

Aquí, un plumilla veterano disfrutando de lo que él llama “un desayuno equilibrado”

A lo que íbamos: las Leyes de la Naturaleza y los cursos de formación. Hay una de estas normas universales que se aplican a estos cursillos empresariales, y dice así:

“Si en el curso hay N elementos electrónicos, tecnológicos o mecánicos, se darán N+1 fallos técnicos que afectarán gravemente a su desarrollo”

Y es que no falla, tú. Da igual que las cosas se hayan probado 5 minutos antes de que empiece la clase. Si hay proyector, no funcionará; si hay ordenadores, no tendrán instalados los programas pertinentes, o las claves no serán las buenas y no se podrán abrir; si hay que pintar en una pizarra Veleda, los rotuladores estarán secos; si había que dar documentación previa, la impresora se quedará sin tinta. Siempre, siempre hay problemas. Aunque la infraestructura del curso consista simplemente en un aula vacía, SIEMPRE habrá alguna movida que lo retrase.

"No sólo nos ha tapiado la puerta del aula algún hijo de puta, sino que al profesor le han matado unos albanokosovares de la que venía, así que pueden ir a tomar un café un rato hasta que empiece el curso"

“No sólo nos ha tapiado la puerta del aula algún hijo de puta, sino que al profesor le han matado unos albanokosovares de la que venía, así que pueden ir a tomar un café un rato hasta que empiece el curso”

Los principales fallos, como de costumbre, los informáticos. Quién no ha ido a un curso en el que no ha pasado alguna de las siguientes cosas:

– No funciona la Internet.

– Va lenta la Internet.

– El servicio técnico ha elegido, de todos los posibles momentos del año, precisamente la hora del curso para darle un repaso a los servidores. La conexión a Internet sufrirá “cortes intermitentes” (es decir, no funcionará en absoluto) durante el tiempo exacto que dure el curso. Perdonen las molestias.

Debe ser alguna clase de venganza de los informáticos por las gilipolleces que les preguntamos durante el resto del año

Debe ser alguna clase de venganza de los informáticos por las gilipolleces que les preguntamos durante el resto del año

– Los filtros de seguridad te impiden instalar los programas necesarios para seguir con el curso.

– Un/alguno/todos los ordenador/es no tienen instalado el Word/Excel/Access/Outlook/Internet Explorer/Photoshop

Y claro, no das el cursillo de Photoshop y luego te pasa como con aquella felicitación navideña de la familia real, que si te fijabas bien estaba algo retocada

Y claro, no das el cursillo de Photoshop y luego te pasa como con aquella felicitación navideña de la familia real, que si te fijabas bien estaba algo retocada

No hay forma humana de que no haya fallos durante un curso; hay que mentalizarse y tratar de sobrellevarlo lo mejor que uno pueda. Como otro de los elementos de los que nos quedan por comentar: los alumnos de estos cursos. Algunos hay que echarlos de comer aparte. Pero esa es una historia para el próximo post…

– Deploreibol

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¿Qué sería de un curso de formación sin transparencias? Nada; sería como un jardín sin flores. Las transparencias son inseparables de los programas corporativos de formación desde los albores de la historia, cuando por primera vez un impostor se hizo con un proyector de diapositivas. Desde entonces la técnica ha ido avanzando y los mecanismos técnicos se han ido sofisticando, pero hay una serie de hitos que han permanecido inalterables y que, hasta hoy, se siguen repitiendo curso tras curso. Me refiero a elementos tales como:

1- La bombilla

Si has estado en alguna presentación de un curso, la has tenido que ver. No me digas que no. Siempre, siempre en todo cursillo corporativo aparece una transparencia en la que hay algún tipo de bombilla. Tengo entendido que si no te comprometes a incluir al menos una bombilla por presentación no te dan el carnet en la Federación de Charlatanes.

Es que, como se ve aquí, hasta viene en la plantilla de los programas de presentaciones

Es que, como se ve aquí, hasta viene en la plantilla de los programas

Para que quede completamente claro que la bombilla es un elemento claramente asociado a la impostura de los cursos de empresa, no hay más que hacer un sencillo ejercicio: mete tres palabras fetiche de la insufrible jerga corporativa en Google, busca imágenes, y mira a ver qué te sale. Por ejemplo, yo puse “creativity management success” y…

Me salieron varias, pero ésta probablemente es la más fea

Me salieron varias, pero ésta probablemente es la más fea

Y luego puse “innovation inspiration entrepreneur” y…

Estas cosasa dan un poco mal rollo, son como de sociedad secreta

Estas cosasa dan un poco de mal rollo, son como de sociedad secreta chunga

En fin, que allá donde vayas a hacer un curso, bombilla.

2- El humor corporativo

Es frecuente, para ganarse la indulgencia del público con unas risas, que en estas presentaciones el tipo que da un cursillo proyecte alguna clase de viñeta humorística relacionada con el tema que va a explicar. Se trata de soltar un poco a la audiencia, hacer el asunto más amable, porque “ya que estamos aquí, en un curso, que por lo menos lo pasemos un poco bien ¿no?”.

PUES NO. No encuentro nada más depresivo que el humor corporativo. Las viñetas éstas que en teoría retratan con ironía el funcionamiento de una empresa lo único que hacen -en mi opinión- es volver a recordarte que eres un pequeñísimo engranaje corporativo metido en tu cubículo trabajando como un cabrón en algo que no te gusta y en una compañía que funciona fatal, y todo para que un ricachón se vuelva todavía más rico. Por algún motivo, que me recuerden esto me llena de desazón.

Qué risa cuando te hacen esto, ¿eh? Vamos, me descojono

Qué risa cuando te hacen esto, ¿eh? Vamos, es que me descojono

Este tipo de humor a mí no me va. Y algún listo me dirá: “Eh, Deploreibol, pero si tú haces precisamente lo mismo: coges un tema de la vida cotidiana, señalas las contradicciones y las cosas grotescas que presenta (exagerándolas un poco) y pretendes ser gracioso”. Sí, pero no es igual. Es que el humor corporativo no contiene ni un ápice de exageración. Es que dime que no te has visto alguna vez en una situación así:

Es tan verosímil que hasta la transparencia tiene una bombilla, no te digo más

Es tan verosímil que hasta la transparencia tiene una bombilla, no te digo más

3- La cita inspiradora

No puede faltar en ninguna charla corporativa: una cita de un personaje más o menos famoso, que se supone que ha de llenarte de inspiración, de optimismo y de ganas de currar. Suelen ser frasecitas más o menos rimbombantes y que acostumbran a tener una estructura en espejo, del tipo: “no es lo mismo un metro de encaje, que que te encajen un metro”. Puntos adicionales si en la transparencia sale la jeta de quien lo dijo. Ejemplo:

Me parece mucho más elegante esta versión: "Si no construyes tu sueño, asegúrate de destruir los de los demás"

Me parece mucho más elegante esta versión: “Si no construyes tu sueño, asegúrate de destruir los de los demás”

Esto me pone enfermo. Pensamiento mágico y gilipollesco. Además, como si las frasecitas hechas le fueran a ayudar a uno. Está muy bien que en tu empresa te digan chorradas de éstas, pero si te bajan el sueldo (como hacen ahora casi todas), tú me dirás qué tal  la motivación.

Exacto. La "oportunidad" de bajar el sueldo a tus empleados, que se convierte en su "problema"

Exacto. La “oportunidad” de bajar el sueldo a tus empleados, que se convierte en su “problema”

Yo te digo de verdad que preferiría no poner nada en mi presentación antes que alguna frase chorra de este pelo. Es más, si yo tuviera que hacer una cosa de éstas, prefiero poner una frase perturbadora que deje a la audiencia consternada y pensando que soy un loco antes que una majadería bienpensante como las anteriores.

"Y con este consejo termina mi presentación: Arránquense los ojos para no caer presa de las tentaciones del Adversario ¿Alguna pregunta? ¿No? ¡Muchas gracias por su atención!"

“Y con este consejo termina mi presentación: Arránquense los ojos para no caer presa de las tentaciones del Adversario ¿Alguna pregunta? ¿No? ¡Muchas gracias por su atención!”

Próxima entrega sobre los cursos corporativos: los fallos técnicos.

– Deploreibol

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¡Hola amigos! Os tengo abandonados, pero sólo porque éste ha sido un comienzo de año muy movido, con muchas cosas en marcha, incluido un viaje al corazón de las tinieblas y un curso de formación corporativo. Precisamente de esto quiero hablaros. Y como el tema da mucho de sí, y sigo sin tener mucho tiempo, voy a fragmentarlo en distintos trozos, examinando en cada uno de ellos alguna de las deplorables facetas de este tipo de clases que te organiza la empresa. Porque la empresa sólo quiere tu bienestar, amigo.

Porque la empresa sólo quiere tu bienestar, amigo

Un jefe de recursos humanos impartiendo un cursillo

Y una de las peores cosas que tienen estos cursos es la repelente jerga corporativa que se utiliza en ellos. Pasa en todas las compañías. Para dar sensación de empresa modernilla y acorde con los tiempos, en estas clases el profesor o ponente siempre emplea términos como networking, transformativo, multimedia, conectividad, sinergia, community, SEO, 2.0, multidisciplinar, training, proficiencies…

No sé que odio más, si esos palabros españoles que una vez fueron palabras normales, como “transformar”, y han sufrido una horrible mutación que les han dejado convertidos en birrias como “transformativo”…

Al parecer, el maestro del nuevo milenio no sólo es transformativos, sino que no acentúa las palabras e ignora singulares y plurales

Al parecer, el maestro del nuevo milenio no sólo es transformativo, sino que no acentúa las palabras e ignora singulares y plurales

…digo que no sé si odio más estos palabros, o las birrias éstas de términos cogidos del inglés y utilizados sin traducir. Tanto unos como otros me ponen de los nervios.

Batman, mi héroe

Batman, mi héroe

Continúa mañana, con las transparencias (o slides)…

– Deploreibol

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