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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Category Archives: Dos minutos de odio

Hoy vamos a hablar de las Leyes de la Naturaleza. Normas universales, que siempre se cumplen.  Pero siempre, ojo. No estamos hablando aquí de principios de medio pelo, que se cumplen casi siempre, como el de Arquímedes. Ya sabéis, todo cuerpo que se sumerge en un líquido experimenta un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del líquido desalojado. Igual creéis que se cumple siempre, pero si el líquido es “ginebra”, y el cuerpo es “un periodista nacido antes de 1955”, ya veréis como ahí no se desaloja nada; más bien al contrario.

Esto es lo que llaman los plumillas veteranos "un desayuno equilibrado"

Aquí, un plumilla veterano disfrutando de lo que él llama “un desayuno equilibrado”

A lo que íbamos: las Leyes de la Naturaleza y los cursos de formación. Hay una de estas normas universales que se aplican a estos cursillos empresariales, y dice así:

“Si en el curso hay N elementos electrónicos, tecnológicos o mecánicos, se darán N+1 fallos técnicos que afectarán gravemente a su desarrollo”

Y es que no falla, tú. Da igual que las cosas se hayan probado 5 minutos antes de que empiece la clase. Si hay proyector, no funcionará; si hay ordenadores, no tendrán instalados los programas pertinentes, o las claves no serán las buenas y no se podrán abrir; si hay que pintar en una pizarra Veleda, los rotuladores estarán secos; si había que dar documentación previa, la impresora se quedará sin tinta. Siempre, siempre hay problemas. Aunque la infraestructura del curso consista simplemente en un aula vacía, SIEMPRE habrá alguna movida que lo retrase.

"No sólo nos ha tapiado la puerta del aula algún hijo de puta, sino que al profesor le han matado unos albanokosovares de la que venía, así que pueden ir a tomar un café un rato hasta que empiece el curso"

“No sólo nos ha tapiado la puerta del aula algún hijo de puta, sino que al profesor le han matado unos albanokosovares de la que venía, así que pueden ir a tomar un café un rato hasta que empiece el curso”

Los principales fallos, como de costumbre, los informáticos. Quién no ha ido a un curso en el que no ha pasado alguna de las siguientes cosas:

– No funciona la Internet.

– Va lenta la Internet.

– El servicio técnico ha elegido, de todos los posibles momentos del año, precisamente la hora del curso para darle un repaso a los servidores. La conexión a Internet sufrirá “cortes intermitentes” (es decir, no funcionará en absoluto) durante el tiempo exacto que dure el curso. Perdonen las molestias.

Debe ser alguna clase de venganza de los informáticos por las gilipolleces que les preguntamos durante el resto del año

Debe ser alguna clase de venganza de los informáticos por las gilipolleces que les preguntamos durante el resto del año

– Los filtros de seguridad te impiden instalar los programas necesarios para seguir con el curso.

– Un/alguno/todos los ordenador/es no tienen instalado el Word/Excel/Access/Outlook/Internet Explorer/Photoshop

Y claro, no das el cursillo de Photoshop y luego te pasa como con aquella felicitación navideña de la familia real, que si te fijabas bien estaba algo retocada

Y claro, no das el cursillo de Photoshop y luego te pasa como con aquella felicitación navideña de la familia real, que si te fijabas bien estaba algo retocada

No hay forma humana de que no haya fallos durante un curso; hay que mentalizarse y tratar de sobrellevarlo lo mejor que uno pueda. Como otro de los elementos de los que nos quedan por comentar: los alumnos de estos cursos. Algunos hay que echarlos de comer aparte. Pero esa es una historia para el próximo post…

– Deploreibol

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¿Qué sería de un curso de formación sin transparencias? Nada; sería como un jardín sin flores. Las transparencias son inseparables de los programas corporativos de formación desde los albores de la historia, cuando por primera vez un impostor se hizo con un proyector de diapositivas. Desde entonces la técnica ha ido avanzando y los mecanismos técnicos se han ido sofisticando, pero hay una serie de hitos que han permanecido inalterables y que, hasta hoy, se siguen repitiendo curso tras curso. Me refiero a elementos tales como:

1- La bombilla

Si has estado en alguna presentación de un curso, la has tenido que ver. No me digas que no. Siempre, siempre en todo cursillo corporativo aparece una transparencia en la que hay algún tipo de bombilla. Tengo entendido que si no te comprometes a incluir al menos una bombilla por presentación no te dan el carnet en la Federación de Charlatanes.

Es que, como se ve aquí, hasta viene en la plantilla de los programas de presentaciones

Es que, como se ve aquí, hasta viene en la plantilla de los programas

Para que quede completamente claro que la bombilla es un elemento claramente asociado a la impostura de los cursos de empresa, no hay más que hacer un sencillo ejercicio: mete tres palabras fetiche de la insufrible jerga corporativa en Google, busca imágenes, y mira a ver qué te sale. Por ejemplo, yo puse “creativity management success” y…

Me salieron varias, pero ésta probablemente es la más fea

Me salieron varias, pero ésta probablemente es la más fea

Y luego puse “innovation inspiration entrepreneur” y…

Estas cosasa dan un poco mal rollo, son como de sociedad secreta

Estas cosasa dan un poco de mal rollo, son como de sociedad secreta chunga

En fin, que allá donde vayas a hacer un curso, bombilla.

2- El humor corporativo

Es frecuente, para ganarse la indulgencia del público con unas risas, que en estas presentaciones el tipo que da un cursillo proyecte alguna clase de viñeta humorística relacionada con el tema que va a explicar. Se trata de soltar un poco a la audiencia, hacer el asunto más amable, porque “ya que estamos aquí, en un curso, que por lo menos lo pasemos un poco bien ¿no?”.

PUES NO. No encuentro nada más depresivo que el humor corporativo. Las viñetas éstas que en teoría retratan con ironía el funcionamiento de una empresa lo único que hacen -en mi opinión- es volver a recordarte que eres un pequeñísimo engranaje corporativo metido en tu cubículo trabajando como un cabrón en algo que no te gusta y en una compañía que funciona fatal, y todo para que un ricachón se vuelva todavía más rico. Por algún motivo, que me recuerden esto me llena de desazón.

Qué risa cuando te hacen esto, ¿eh? Vamos, me descojono

Qué risa cuando te hacen esto, ¿eh? Vamos, es que me descojono

Este tipo de humor a mí no me va. Y algún listo me dirá: “Eh, Deploreibol, pero si tú haces precisamente lo mismo: coges un tema de la vida cotidiana, señalas las contradicciones y las cosas grotescas que presenta (exagerándolas un poco) y pretendes ser gracioso”. Sí, pero no es igual. Es que el humor corporativo no contiene ni un ápice de exageración. Es que dime que no te has visto alguna vez en una situación así:

Es tan verosímil que hasta la transparencia tiene una bombilla, no te digo más

Es tan verosímil que hasta la transparencia tiene una bombilla, no te digo más

3- La cita inspiradora

No puede faltar en ninguna charla corporativa: una cita de un personaje más o menos famoso, que se supone que ha de llenarte de inspiración, de optimismo y de ganas de currar. Suelen ser frasecitas más o menos rimbombantes y que acostumbran a tener una estructura en espejo, del tipo: “no es lo mismo un metro de encaje, que que te encajen un metro”. Puntos adicionales si en la transparencia sale la jeta de quien lo dijo. Ejemplo:

Me parece mucho más elegante esta versión: "Si no construyes tu sueño, asegúrate de destruir los de los demás"

Me parece mucho más elegante esta versión: “Si no construyes tu sueño, asegúrate de destruir los de los demás”

Esto me pone enfermo. Pensamiento mágico y gilipollesco. Además, como si las frasecitas hechas le fueran a ayudar a uno. Está muy bien que en tu empresa te digan chorradas de éstas, pero si te bajan el sueldo (como hacen ahora casi todas), tú me dirás qué tal  la motivación.

Exacto. La "oportunidad" de bajar el sueldo a tus empleados, que se convierte en su "problema"

Exacto. La “oportunidad” de bajar el sueldo a tus empleados, que se convierte en su “problema”

Yo te digo de verdad que preferiría no poner nada en mi presentación antes que alguna frase chorra de este pelo. Es más, si yo tuviera que hacer una cosa de éstas, prefiero poner una frase perturbadora que deje a la audiencia consternada y pensando que soy un loco antes que una majadería bienpensante como las anteriores.

"Y con este consejo termina mi presentación: Arránquense los ojos para no caer presa de las tentaciones del Adversario ¿Alguna pregunta? ¿No? ¡Muchas gracias por su atención!"

“Y con este consejo termina mi presentación: Arránquense los ojos para no caer presa de las tentaciones del Adversario ¿Alguna pregunta? ¿No? ¡Muchas gracias por su atención!”

Próxima entrega sobre los cursos corporativos: los fallos técnicos.

– Deploreibol

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¡Hola amigos! Os tengo abandonados, pero sólo porque éste ha sido un comienzo de año muy movido, con muchas cosas en marcha, incluido un viaje al corazón de las tinieblas y un curso de formación corporativo. Precisamente de esto quiero hablaros. Y como el tema da mucho de sí, y sigo sin tener mucho tiempo, voy a fragmentarlo en distintos trozos, examinando en cada uno de ellos alguna de las deplorables facetas de este tipo de clases que te organiza la empresa. Porque la empresa sólo quiere tu bienestar, amigo.

Porque la empresa sólo quiere tu bienestar, amigo

Un jefe de recursos humanos impartiendo un cursillo

Y una de las peores cosas que tienen estos cursos es la repelente jerga corporativa que se utiliza en ellos. Pasa en todas las compañías. Para dar sensación de empresa modernilla y acorde con los tiempos, en estas clases el profesor o ponente siempre emplea términos como networking, transformativo, multimedia, conectividad, sinergia, community, SEO, 2.0, multidisciplinar, training, proficiencies…

No sé que odio más, si esos palabros españoles que una vez fueron palabras normales, como “transformar”, y han sufrido una horrible mutación que les han dejado convertidos en birrias como “transformativo”…

Al parecer, el maestro del nuevo milenio no sólo es transformativos, sino que no acentúa las palabras e ignora singulares y plurales

Al parecer, el maestro del nuevo milenio no sólo es transformativo, sino que no acentúa las palabras e ignora singulares y plurales

…digo que no sé si odio más estos palabros, o las birrias éstas de términos cogidos del inglés y utilizados sin traducir. Tanto unos como otros me ponen de los nervios.

Batman, mi héroe

Batman, mi héroe

Continúa mañana, con las transparencias (o slides)…

– Deploreibol

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¿Os acordáis del eje ciclista Mayor-Alcalá, la obra por la que los madrileños gozaremos de un carril-bici que va por las calles más empinadas y con más tráfico de la ciudad? Escribí sobre él hace dos meses, cuando estaba en plena obra en el centro. Bueno, pues festejad vuestros ojos con el magnífico estado de conservación en el que está -dos meses después, insisto- esta indispensable infraestructura:

Marca España

Visit Madrid

Esto es el comienzo de la calle Mayor, para que lo vean bien todos los turistas que cometen el error de venir a España. Toda la superficie del carril levantada y la señalización jodida. Y no te creas que ha habido grandes heladas o tormentas acojonantes en estos dos meses. No, simplemente está hecho como se hacen las cosas en este país.

Marca España

Marca España

Es por cosas como ésta por las que yo creo que da igual si pedimos el rescate o no: mientras no fusilemos a los políticos que regalan los contratos públicos a sus amigos para que hagan estas mierdas y se embolsen la pasta de todos, este país no tiene arreglo. Perdonadme este giro demagógico estilo UPyD, pero es que si hacen esto con las obras de chichinabo, como el eje ciclista, qué no harán con las grandes.

Feliz Navidad, y tal.

– Deploreibol

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Las caras de desesperación en la bolsa Ya sabemos que la bolsa va mal, pero ¿por qué los brokers ponen esos caretos? Los medios están llenos de fotos de gente en la bolsa mirando las pantallas y mesándose los cabellos, tapándose la boca con las manos o dejando caer la cabeza en un gesto de derrota total. Oiga, que no es su dinero, usted sólo se dedica a mover la pasta de otros de acá para allá, y nadie podrá acusarle de ser el responsable de perder una millonada (la culpa es “de los mercados”) Tiene que haber otra explicación. Algo tiene que pasar en las bolsas que dé cuenta satisfactoriamente de esas caras de angustia, de esos gestos de desesperación.

Esto lo explicaría todo

Las agencias de calificación Por cierto, hablando de dinero, ¿quién manda aquí? El orden mundial y económico salido de la Segunda Guerra Mundial está cambiando a pasos agigantados, y no se sabe ya quién da las órdenes. Con los rusos de capa caída y los americanos a lo suyo (los que ganaron la guerra), ya nos habíamos acostumbrado en España a que nos dijesen lo que tenemos que hacer desde Bruselas (y eso que perdieron la guerra desde el principio), y a que Bruselas la controlase Berlín (menos mal que no ganaron la guerra al final, que si no…) pero resulta que al final sobre Berlín mandan las agencias de calificación, y todo el mundo tenemos que hacer lo que nos digan unos tipos con nombres tan ridículos como S&P, Moody’s y Fitch.

¿A ver, quién gano al final la guerra?

– Deploreibol

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La gente que te define según tu signo del zodiaco

Algo que me irrita hasta la ira más inflamable son los listos esos que atribuyen rasgos de tu personalidad a tu signo del zodiaco.

Ah, ira inflamable. Claro, como eres Aries, un signo de fuego, temperamental, volátil, te irritas con facilidad.

¿Cómo? ¿CÓMOOOOO? ¿¿¿¿SIGNO DE FUEGOOOO??? ¡¡¡AAAAHHHH!!! ¡¡¡Ojalá lo fuese!!!

Qué chungo ser piscis, ¿eh?

Cambiar las cuerdas de la guitarra

Cuando uno no es muy ducho en el cambio de cuerdas de una guitarra, es fácil que le queden flojas por abajo; es decir, que el nudo no esté bien hecho. Eso quiere decir que mientras uno aprieta la clavija para afinar el instrumento, la cuerda en cuestión se va soltando poco a poco en el otro extremo, acumulando tensión y tensión en el proceso, hasta que al final se libera en forma de latigazo de acero en tu jeta.

Ahora sé lo que sienten los bichos del Castlevania

Afortunadamente soy un gafotas, porque si no ahora me conocerían como “el tuerto”.

– Deploreibol

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