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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Category Archives: Deporte

Quizá os resulte soprendente de un cursi como yo, pero una de mis prendas favoritas es el chándal. Como buen repipi al que no le gustan los deportes, pasé toda la infancia y juventud sin ponerme jamás uno; el primero que tuve lo compré hará como 10 años, a los veintipico. Lo compré para hacer deporte, y me ha acompañado siempre en ese cometido: las siete u ocho veces que he salido a correr desde entonces, lo he llevado puesto.

Según lo midas en esfuerzo/euros o duración/euros, es el chándal más caro o más barato del mundo

Según lo midas en esfuerzo/euros o duración/euros, es el chándal más caro o más barato del mundo

En la selfie anterior, en la que se me puede ver entrenando, se aprecia perfectamente lo que más aprecio del chándal: la comodidad. Yo, que era siempre de ir vestido de calle por casa hasta el momento de ponerme el pijama para irme a dormir, he descubierto en el chándal un nuevo mundo de confort y relax.

Como diría un periodista, "he ganado muchos enteros en mi calidad de vida"

Como diría un periodista, “he ganado muchos enteros en calidad de vida”

Pues lo dicho, comodísimo para estar en casa y muy apropiado para todo tipo de actividades que no sean ir a una recepción en la embajada: hacer la compra, ir a por el periódico… El único inconveniente que le veo a esta magnífica prenda es que no puedes llevar apenas nada encima, porque sus bolsillos son ridículos y poco prácticos; por eso, viene la segunda pieza que -a pesar de ser denostadísima- me encanta…

La riñonera. No hace falta que sean tampoco de ese tamaño ¿Qué llevas ahí, muchacho? ¿Una recortada?

La riñonera. No hace falta que sean tampoco de ese tamaño ¿Qué llevas ahí, muchacho? ¿Una recortada?

Está claro que el hombre primitivo, cuando inventó el chándal, no necesitaba llevar encima tantas cosas como los humanos de hoy en día: el teléfono, las llaves de casa, el tabaco para echar un pitillo después de la carrera, la barrita energética para comer en el parque y hacer creer al resto de los runners que eres un profesional de esto del correr… Así que los bolsillos de los chándales son insuficientes y hemos de complementarlos; no hay nada de qué avergonzarse: es legítimo en estos casos llevar riñonera.

Además, puede ser de Vuitton y todo, así que se puede combinar moda con practicidad

Además, puede ser de Vuitton y todo, así que se puede combinar moda con utilidad

Sin más, animaros a que hagáis como yo: abandonad prejuicios estéticos y sumergíos plenamente en el mundo de la confortabilidad (como dicen los periodistas). Hacedme caso; abajo la ropa incómoda, arriba el chándal y la riñonera. Aunque lo neguéis, sabéis que estáis deseando usarlos, en lo más íntimo de vuestro ser.

O, como diría un periodista, lo sabéis "en el epicentro de vuestro ADN". VALE, PARO YA.

O, como diría un periodista, lo sabéis “en el epicentro de vuestro ADN”. VALE, PARO YA.

– Deploreibol

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Podría hacer un post muy largo con todas las razones por las que creo que Madrid no debería llevarse los Juegos Olímpicos, pero es que ya los he hecho muchas veces: porque es una ciudad sucia, que apesta y avergüenza a sus habitantes y a los visitantes; porque las infraestructuras están hechas una birria; porque (al menos en el centro) se ha dedicado a quitar, no a poner, instalaciones deportivas (por ejemplo, el gimnasio municipal de La Latina), y sólo promueve carreras estúpidas para que las empresas ganen dinero, además de un carril bici demencial y horriblemente mantenido. Hay muchos motivos por los que no merecemos los Juegos, todos ellos relacionados con los recortes y los ajustes que muestran un desprecio olímpico (éste si) hacia sus residentes, fruto de una etapa de gasto absurdo y megalomaníaco y una colección de inútiles que hemos tenido por gestores.

Aquí, los tres últimos, con la otra tipeja, que también tiene lo suyo

Iba a poner “aquí, todos los políticos de derechas que han arruinado la ciudad en los últimos años”, pero falta Joaquín Leguina

Cuando gobernaba la izquierda también haría lo suyo, pero yo era tan niño que no me acuerdo. Sí que podemos convenir que Tierno Galván contribuyó a destruir la música con el apoyo a la nefasta Movida, una política continuada en los años venideros y que ha cristalizado con Mortier al frente del Teatro Real.

Volviendo al tema, también se puede decir en contra de que nos den los Juegos que no está nada claro que contribuyan a reactivar la economía de un país; más bien lo contrario, parece que tienden a vaciar las arcas, sobre todo cuando el sistema político-administrativo es chungo y proclive a la corrupción, como el griego (ahí está el caso de la ruina de Atenas 2004); nuestros políticos y administradores se parecen UN HUEVO a los griegos, por cierto.

Jroña que jroña

Jroña que jroña

Bueno, ciudad inhóspita y dudosas perspectivas económicas. Razones más que suficientes para no querer que traigan los Juegos a Madrid. Pero ya no se trata de eso; para mí la cosa es que, como nos den los Juegos, a estos capullos no va a haber quien los aguante. La oleada de triunfalismo y patrioterismo barato que nos va a pasar por encima como un tsunami va a ser insoportable, y -seguro- va a ser utilizada como cortina de humo para tapar todas las tropelías, corruptelas y desmanes que están cometiendo.

Magnífico

Magnífico

Ya no se trata de que no me guste el deporte, ni de que el “espíritu olímpico” y demás palabrería me parezcan un espanto que sólo encubre la grotesquidad de los cuerpos de los deportistas profesionales, deformados por la práctica antinatural en la que se ejercitan horas todos los días, más las tácticas más que dudosas (la principal: el dopaje) que se utilizan para ganar (ganar dinero, claro; lo demás es secundario). No. Quiero que perdamos sólo por ver las caras compungidas de estos gilipollas de mierda que mintieron en las elecciones, se pliegan ante la troika y nos dan por el culo con todo (desde las becas hasta las pensiones) mientras se gastan el dinero en memeces y (seguramente) sobornos a los miembros del COI (no sería la primera vez que se hace, precisamente). Quiero disfrutar con sus caretos como el día de las elecciones andaluzas, cuando “ganaron” sin mayoría suficiente:

Qué alegría... hemos ganado...

Qué alegría… hemos ganado…

Sé que es una satisfacción fugaz y ridícula; vamos, como las elecciones andaluzas, porque perdieron estos pero ganó el idiota de Griñán y ahora anda mandando Susana Díaz (la Báñez del PSOE). Pero ya me da igual: abajo con todo.

Igual me hago punk y todo, fíjate lo que te digo

Igual me hago punk y todo, fíjate lo que te digo

– Deploreibol

 

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Ahora que estoy en el campo, aprovecho para dar largos paseos. Un ejercicio completo que aquí, además, practica mucha gente; normal, puesto que es un placer con tanta Naturaleza. Pero de cuando en cuando me cruzo con uno que hace como los que veo cotidianamente por Madrid: con su equipamiento completo de corredor, va trotando desgarbadamente, echando el bofe, con la cara enrojecida, moviendo sus piernas al ritmo de la música que lleva en sus cascos.

Da una pena verlos...

Da una penita verlos…

¿Por qué se castigan así? Con el gusto que da hacer lo mismo, pero andando…  Además, aquí en el campo, con la cantidad de cosas que hay que ver ¿qué sentido tiene ir como un zombi, con la vista puesta en el infinito, concentrándose sólo en trotar? Muchos de estos llevan en los cascos música repetitiva y electrónica, para ayudarse a marcar el paso, cuando lo suyo en este entorno magnífico es un Wagner o algo así.

"¿Un paseito valle abajo, o tiramos por el arcoiris p'arriba?"

“¿Un paseito valle abajo, o tiramos por el arcoiris p’arriba?”

Entre sus cascos y su trotar solitario, podemos definir al corredor como un ser individualista y misantrópico. En cambio, los que andamos somos seres sociables, que cuando nos cruzamos con un compañero paseante saludamos con el signo universal de la paz: levantando el brazo perpendicularmente al suelo hasta la altura del hombro, con la palma hacia afuera y los dedos extendidos, como un mimo que estuviese tocando un cristal ficticio sin mucho convencimiento.

Asín

Asín

No seré yo el que diga si es mejor el campo o la ciudad, porque nunca he vivido en el campo, pero lo que sí que sorprende a uno cuando viene aquí procedente de Madrid es que, cuando te cruzas andando con otra persona, ésta no te pide tabaco, ni dinero, ni te da un papelito de un restaurante, ni te insta a que vendas oro, ni te trata de convencer para que dones dinero al ACNUR, ni te exhorta a abrir tu corazón al mensaje de Jesús. No. Aquí sólo saludas y sigues andando, sin que te den el puto coñazo. Y me dirá alguno que el campo también tiene sus inconvenientes: los mosquitos, los tractores, los perros guardianes que te siguen y te hostigan…Vale; pero ninguno de esos elementos es tan pesado e insoportable como los que hay en la ciudad.

"Perdone, señora; me preguntaba si había oído usted la buena nueva que nos trajo el Redentor"

“Perdone, señora; me preguntaba si había oído usted la buena nueva que nos trajo el Redentor”

Andar por el campo es una delicia; correr es (como en la ciudad) un espanto.

– Deploreibol

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No sé si sois como yo, pero a mí me pasa que, cada vez que me levanto después de una noche de sueño, me falta un no se qué para afrontar el día con buen pie. Oye, me ducho, doy un paseo con el perro, me tomo un café y todo eso, pero… no sé… necesitaría un “algo más” para poder decir: “Estoy listo para comenzar un nuevo día, en el que me encontraré a maleducados, chivatos, pelotas, sicofantas y demás basura humana”. Es decir, un día normal.

Y precisamente ha sido el paseo con el perro el que me ha dado la clave: lo fundamental para empezar un buen día está en ESTIRARSE BIEN. Pero no como hacemos los humanos, levantando torpemente los brazos…

Esto no es estirarse ni es ná

Esto no es estirarse ni es ná

Sino como los perros, poniendo todos los músculos del cuerpo a trabajar. Primero los de delante…

Esto, según mi Wii Fit, se llama "saludo al sol" y lo pueden hacer las personas. Yo lo intenté una vez y os aseguro que no.

Esto, según mi Wii Fit, se llama “saludo al sol” y lo pueden hacer las personas. Yo lo intenté una vez y os aseguro que no.

Y luego los cuartos traseros…

Qué cara de satisfacción

Esto se llama “satisfacción vital”

Después de este estiramiento completo ¿Quién no estaría listo para enfrentarse con lo que le echen? Por eso yo apelo desde aquí a los científicos para que dejen de investigar cosas absurdas como el grafeno y demás chorradas, y que se pongan a trabajar en una máquina que nos permita a los seres humanos empezar la mañana estirándonos completamente. Así, de paso, podríamos jubilar todas esos cacharros inútiles de los gimnasios, que lo único que sirven es para cansarse y para hacer el ridículo.

Esto, por ejemplo, se llama "elíptica". Sirve para ejercitar, vía carcajadas. los músculos de la cara de los que miran a los que la usan.

Esto, por ejemplo, se llama “elíptica”. Sirve para ejercitar, vía carcajadas, los músculos de la cara de los que miran a los que la usan.

– Deploreibol

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Ayer estuve viendo el Madrid-Barça (primera vez que veo un partido en mucho tiempo, porque no me gusta el fútbol), y tengo que decir que me pareció un coñazo insoportable. Ya no sólo por el partido en sí (por lo visto, incluso los entendidos se aburrieron); mi problema es con el fútbol como espectáculo, que no lo entiendo. No sé cómo la gente soporta a los jugadores, ni cómo se divierten con el ritmo de la acción, ni por qué les complace un desarrollo que tan poco tiene que ver con los valores supuestamente deportivos. Vayamos por partes, comparando lo que pasa en el campo con otras formas de entretenimiento, como el teatro o el cine.

1- El ritmo

Oye, ¿Te imaginas ir a ver una película al cine y que, cada tres minutos, la interrumpan unos segundos por problemas técnicos? ¿O una obra de teatro en la que los actores paren a cada poco para tomar un sorbo de agua y contestar un mensaje en el móvil? ¿Serías capaz de sumergirte en un espectáculo así, o te cagarías en su puta madre e irías a la taquilla a que te devolvieran el dinero?

Pues eso, muchacho, me pasa a mí con el fútbol y las faltas. Es que no pasan tres minutos sin que se interrumpa la acción porque alguien le ha hecho una falta a alguien. Que si para el partido, que si ponte aquí para sacar, que si patatín y patatán… nada, acción interrumpida, pierdo el interés. Y lo de los tres minutos va en serio: según las estadísticas del partido, en 90 minutos se hicieron 38 faltas. Qué coñazo.

Es más o menos como en las pelis de Bruce Willis: cada tres minutos, hay un plano en el que sale con esta cara

Es más o menos como en las pelis de Bruce Willis: cada tres minutos, hay un plano en el que sale con esta cara

2- La actuación

Y esa es otra, hablando de actores: cada vez que se hace una falta tienes que aguantar el teatrillo de los jugadores. Y lo peor es que, en toda falta, siempre hay un impresentable simulando descaradamente. Si la falta no ha sido tal, tienes al fantasma al que no le han tocado y se tira al suelo convulsionándose y doliéndose como si le hubieran triturado la pierna; si la falta ha sido real, tienes al macarra que ha golpeado a sabiendas encogiéndose de hombros y haciendo aspavientos para protestar su inocencia.

Qué asco. No sólo es vomitivo ver a hombres adultos hacer un “yo no he sido, mamá” como si fueran repulsivos criajos mentirosos y maleducados; es que, además, son muy malos actores. Unas clases de interpretación o algo, por Dios. Me recuerdan a los perros cuando tratan de convencerte de que no ha hecho algo mal.

¿Qué meada? Ah, esta meada. No sé nada de ella, pero coincido contigo en que el culpable o culpables han de ser conducidos ante la justicia, y te brindo toda mi colaboración para encontrarlos

¿Qué meada? Ah, esta meada. No sé nada de ella, pero coincido contigo en que el culpable o culpables han de ser conducidos ante la Justicia, y te brindo toda mi colaboración para encontrarlos

¿Sabes a quien me recuerdan los futbolistas con esos gestitos sobreactuados , esas caras desencajadas y esas voces desaforadas? Claro que lo sabes. La vieja norma de Deploreibol: “pregunta retórica = foto del Tercer Reich”.

Para Mussolini, falta clara; para Hitler, es evidente que se ha tirado a la piscina

Para Mussolini, falta clara; para Hitler, es evidente que se ha tirado a la piscina

3- La deportividad

Y todo esto enlaza con la cacareada afirmación puramente ideológica y sin fundamento de lo bueno que es el deporte para la persona, tanto física como espiritualmente. Físicamente, ya sabemos que el fútbol es terrible: si bien 99 de cada 100 faltas son teatrillo, la que queda suele ser una horrible lesión que le deja a uno meses sin poder andar, e incluso le puede llevar al retiro. ¿No tenéis algún amigo que se ha jodido la pierna jugando al fútbol , y desde los veintipocos años ya tiene una lesión para toda la vida? Pues eso.

Pero es el tema espiritual el peor. La “deportividad”. Que gane el mejor. Respetar al rival. Tal. Cual. Pascual.

Lo que yo vi ayer fue una sucesión de perrerías sin cuento, empujones, manotazos, agarrones, sobre todo cuando el rival limpiamente tenía una oportunidad clara: en esos casos, todo vale con tal de evitar que lleve a feliz término su jugada. Vi a gente quejándose como si la hubiesen matado por faltas inexistentes, que cortan su queja a los dos minutos para seguir jugando como si no hubiese pasado nada. Vi a gandules manotear al contrario para luego quejarse ante el árbitro como si fuesen víctimas inocentes de una persecución injusta. Vi a grupos de vociferantes macarras rodear al árbitro para tratar de hacerle rectificar una decisión con sus gritos y aspavientos por todo argumento. El chillido, la simulación y la sobreactuación; qué valores tan edificantes.

Penalti clarísimo

Penalti clarísimo

Vaya basura de deporte, de verdad. A lo mejor cuando no existían los treinta tiros de cámara y las grabaciones superlentas se podía mantener la ficción de la honorabilidad, pero ahora se ve con todo lujo de detalle que los superhéroes que se parten el pecho por los colores no son más que macarrillas de tres al cuarto, lloricas, teatreros, mentirosos y repulsivos (esa manía de escupir…), que tratan de hacer mediante el engaño y la fuerza bruta lo que no son capaces de hacer con nobleza y habilidad. Por todo esto, propongo que se cambie el significado de la palabra “deportividad” para reflejar lo que de verdad se ve en los campos de fútbol.

Por ejemplo, aquí vemos a Pepe tratando con total deportividad al rival

Por ejemplo, aquí vemos a Pepe tratando con total deportividad al rival

A pesar de esto, todos los tontos del mundo siguen recomendado el deporte como una actividad sana para el cuerpo y para la mente. Luego pasa lo que pasa, naturalmente: palizas y muertes en los partidos de aficionados, que imitan fielmente a sus ídolos; sin llegar a tanto, están los padres energúmenos esos que van a llevar a sus hijos a las liguillas infantiles y se dedican a amenazar, vociferar e insultar a árbitros, entrenadores, otros niños y otros padres. Gran ejemplo, mens sana in corpore sano. Al que tenga tiempo libre, le recomiendo este capítulo de La teoría de la clase ociosa, del economista Thorstein Veblen, que muestra cómo hace más de un siglo la gente ya tenía claro que el deporte es basura.

También dice en el libro que a los dólico-rubios les gusta el césped recien cortado porque les despierta una memoria racial de cuando era un pueblo pastor, así que sabemos que es un pensador serio. Ah, las cosas que decíamos en 1899.

También dice en el libro que a los dólico-rubios les gusta el césped recién cortado porque les despierta una memoria racial de cuando eran un pueblo pastoril. Ah, las cosas que decíamos en 1899.

– Deploreibol

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Ojo, no tengo nada contra el fútbol, ni contra el Barça-Madrid; son dos cosas que me dan igual. Lo que odio es el nombre que se le da a ese partido: el “clásico”. ¿Por qué? No cumple ninguna de las condiciones que hay que reunir para ser un clásico, según la RAE:

* PLENITUD CULTURAL

Dice el diccionario que una cosa es un “clásico” cuando corresponde al periodo “de mayor plenitud de una cultura, de una civilización”… En España eso debió ser cuando el Siglo de Oro, o por ahí: Calderón, Lope de Vega y todo ese rollo. Ahora, que yo sepa, no estamos en ningún periodo de “plenitud cultural”. ¿Dónde queda el último de nuestros grandes creadores?

La añorada Edad de Plata de la cultura española

* TÍPICO, CARACTERÍSTICO

Tampoco creo yo que pueda decirse que el Barça-Madrid sea un encuentro “típico”. De hecho, casi al revés, es un partido atípico: por la calidad de sus jugadores, por la expectación que suscita… Nada, esta acepción tampoco vale, dejamos “típico” para otros contextos, situaciones o personas. Por ejemplo para Mijaíl Bakunin, pensador del anarquismo y, no obstante, noble.

Vamos, el clásico pijo ácrata

* TRADICIONAL

Tampoco pega esta acepción: “Que no se aparta de lo tradicional, de las reglas establecidas por la costumbre y el uso”. Bueno, sí es tradicional en el sentido en que se disputa varias veces al año. Pero no es ese “tradicional” del que habla el diccionario: se refiere más bien a algo constante, inmutable, imperecedero. Por ejemplo, lo de “pijo ácrata” de Rafael Hernando, o lo que acaba de decir el presidente de Extremadura comparando el referéndum de la independencia de Cataluña con uno organizado por él para hacer oficial el traje de lagarterana. Eso sí que es tradicional.

La clásica gilipollez demagógica de un politicastro inútil

Entonces ¿por qué a este partido se le llama “el clásico” (cosa, por cierto, relativamente nueva, porque yo no recuerdo que se le llamase “clásico” hace unos años)?

Está claro: un truquillo de márketing para generar interés en el partido, sobre todo fuera: a los periodistas extranjeros les pirra titular con eso del “clásico”, debe parecerles el colmo del conocimiento de la idiosincrasia hispánica.

¡Pues mierda para el clásico, hombre! Barça-Madrid, o Madrid-Barça, y punto. Qué asco, todo es márketing, publicidad y propaganda. O si quieren hacer un partido que realmente se convierta en un clásico, hay que darle un punto extra de interés, para que las miradas de todo el mundo se vuelvan hacia él. Algunas ideas:

* Convertir en permanente el tema éste de las revindicaciones territoriales: Por lo visto (no ví el partido, por cierto) ayer los del Barça desplegaron una senyera gigante y gritaron cánticos a favor de la independecia en el minuto 17:14 (por 1714, cuando Cataluña perdió en la Guerra de Sucesión). Pues cuando vengan a Madrid se les puede cotrarrestar con un acto similar en el minuto 20:12 (por 2012, cuando los madrileños nos independizamos y dejamos de ser una provincia de Esperanza Aguirre).

Endarrera aquesta gent tan ufana i tan superba!

* Como en los clásicos (estos sí) juegos de pelota mesoamericanos, se podría coger al equipo que pierda y sacrificarlos. Así sí que sudarían la camiseta, y estarían justificados los millones que se les pagan.

El colegiado Delgado Ferreiro pita el final del partido

* Ambientarlos en lugares más interesantes. Siempre son en el Bernabeu y en el Camp Nou. Qué coñazo ¿no? Podrían hacerse una vez en la cubierta de un barco en mitad de una tormenta, otra en el hemiciclo del Congreso, otra en el pasillito de enmedio ese de las Torres Petronas,  otra en la superficie de Marte…

Así el Curiosity no se aburriría tanto y dejaría de sacarse fotos de sus pies para poner luego en su perfil de twitter, como los horteras

– Deploreibol

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