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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Hace más de tres años que tengo perra, y tengo que decir que fue una decisión soberbia: te da cientos de satisfacciones, y además das una oportunidad de vivir mejor a un ser desvalido y cariñoso (yo adopté, que es lo que aconsejo). Pero es verdad que hay cosas que nadie te dice que vas a tener que afrontar cuando decides coger un perro. No me refiero a lo de sacarlo de paseo tres veces al día: si eso te da pereza a priori, ni te plantees tener un can; hablo de otras cosas más sutiles con las que hay que aprender a convivir. Aquí van tres:

1- LOS PELOS

Mi perra es pequeña y tiene el pelo corto ¿Qué cantidad de pelos es capaz de soltar este animal? ¿Pocos, verdad? PUES NO. Si te planteas pillar un perro, has de mentalizarte a convivir con pelos en todos los puntos de tu hogar, de tus posesiones, de tu cuerpo. Pelos por el suelo, que te obligan a barrer el doble o el triple de lo que harías habitualmente si no quieres que tu casa parezca el decorado de una peli del Oeste.

Tu casa

Ésta va a ser tu vida

Los pelos de perro tienen la propiedad de deslizarse hasta los rincones más recónditos y colonizar todos los espacios. Habrá pelos en tus cosas (según escribo esto, estoy viendo media docena de pelos en la pantalla de mi portátil, que no me molesto en quitar porque p’a qué). Pelos que aparecen en todos los rincones de tu cuerpo, aunque no toques al perro, aunque vistas un burka: en tu ombligo, en tus ojos, entre los dedos de tus pies. Pelos en la superficie de un CD que no has abierto en seis años. Pelos que se posan en tu cena en el breve trayecto que hay entre tu cocina y la mesa en la que comes.

"¡Camarero, hay un pelo en mi sop... ¿sabe qué? Olvídelo, estoy acostumbrado, tengo perro"

“¡Camarero, hay un pelo en mi sop… ¿sabe qué? Olvídelo, estoy acostumbrado, tengo perro”

2- LAS FACTURAS DEL VETERINARIO

Como los niños, los perros son repositorios de toda clase de enfermedades. Al contrario que los niños, los perros no hablan ni te dicen dónde les duele: se limitan a no comer, poner cara de abatimiento y mirarte con ojos de pena, con lo que hay que hacerles toda clase de pruebas (que cuestan dinero) para saber qué les pasa. Además, según mi experiencia, los males les suelen dar los sábados a altas horas de la madrugada, así que a las abultadas facturas en las clínicas veterinarias hay que añadir el sobrecargo de “la guardia” o “festivo”. Pasta, pasta, pasta. Jóvenes: En estos tiempos de crisis, si no sabéis a qué dedicaros, os recomiendo encarecidamente estudiar Veterinaria, porque los dueños de animales nos quitamos de todo para garantizar que nuestro chusquel esté saludable.

"No, su perro está bien, estaba haciendo teatro. A ver... la consulta... en plena noche de sábado... las pruebas... ¡450 euros de nada"

“No, su perro está bien, estaba haciendo teatro. A ver… la consulta… en plena noche de sábado… las pruebas… ¡450 euros de nada!”

Ahora en serio: me he gastado más dinero en la salud del perro en estos tres años que en la mía en mis treinta y pico. A mí me dan pavor los médicos, pero voy corriendo al veterinario cada vez que Kira parpadea raro, así que se dan las situaciones más gilipollescas: no me han medido la tensión en mi vida, pero a mi perro le han hecho una limpieza dental de 200 euros, como si fuese una estrella de Hollywood.

Antes de que penséis que soy totalmente gilipollas, diré en mi descargo que la veterinaria me dijo que si no se la hacía, tendría problemas en los dientes cuando se hiciese más mayor

Antes de que penséis que soy totalmente gilipollas, diré en mi descargo que la veterinaria me dijo que, si no se la hacía, tendría problemas en los dientes cuando se hiciese más mayor

3- VIGILAR TU COMIDA

Cuando no eres dueño de perro te puedes permitir comportamientos como estos: dejar descongelando el pollo en la mesita; llevar una magdalena a la mesa y darte la vuelta a buscar el café; que se te caiga un pedazo de chocolate al suelo y pensar “bueno, cuando termine lo que estoy haciendo lo recojo”.

Olvídate de eso.

Cuando tienes un perrito NUNCA puedes dejar de vigilar la comida, porque ellos no lo hacen, y están esperando cualquier momento de distracción para hacerse con ella. Si te parece que no pasa nada porque de vez en cuando se lleven un bocado furtivo de algo, conviene que sepas que hay alimentos que son muy peligrosos para los perros (como el chocolate o las uvas); y además, qué cojones, lo que faltaba es que el perro te mangase la comida. En fin, que cuando tienes perro desarrollas un sexto sentido que ya no te abandona y que te hace estar siempre alerta para que los alimentos no estén nunca donde el perro puede alcanzarlos.

Ojo, que son unos cabrones y aprovechan cualquier despiste, como el de esta señora que está absorta leyendo el último editorial de El País peloteando a Rajoy

Ojo, que son unos cabrones y aprovechan cualquier despiste, como el de esta señora que está absorta leyendo el último editorial de El País peloteando a Rajoy

En fin, que recomiendo mucho tener perro (¡adoptado!), aun con estos incovenientes. ¿Cómo? ¿Que cómo es mi perra? Aquí va:

Si esto no os convence para adoptar un perro, no sé yo ya qué puede funcionar

Si esto no os convence para adoptar un perro, no sé yo ya qué puede funcionar

¡ACTUALIZACIÓN!: La adopción de un perro puede traer consigo complicaciones que no deben tomarse a la ligera. En un artículo de su blog en respuesta a éste, el amigo @Aloisiusblog pone negro sobre blanco algunos de estos potenciales problemas y argumenta a favor de comprar (siempre en un sitio con garantías, claro). Les recomiendo leerlo, es muy interesante. El fondo de la cuestión, para mí: si quieren hacerse con un perro, conózcanse a sí mismos, conozcan los problemas y ventajas de las diferentes alternativas y decidan en función de eso.

¿Será posible? ¿Habían pensado leer alguna vez en mi blog un llamamiento a la -glubs- responsabilidad?

– Deploreibol

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