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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Hola, amigos. Como sabréis los que me seguís en twitter, llevo un tiempo lloriqueando sobre el tema del cigarrillo electrónico (tres semanas, en concreto, desde que me lo compré para tratar de dejar el tabaco). En ese tiempo, sólo he usado el nuevo trasto, y no he fumado ningún pitillo. ¿Son 21 días tiempo suficiente para dar un juicio ponderado de las ventajas e inconvenientes de estos trastos? Probablemente no, pero esto es Deploreibol, no un tribunal democrático y con garantías. Aquí se pasa sentencia rápido, y el veredicto es parecido siempre.

Estos son los jueces que necesitamos por aquí, y menos Silva y Ruz

Ah, el juez Dredd; qué pena que no se ocupe del caso Bárcenas. Iba a poner otro caso que está ahora mismo abierto, pero no quiero que me lleven preso, tú, que mira lo que ha pasado con Pedro Jota.

Sin más, vamos a las ventajas:

* Menos efectos: a la espera de que la ciencia deje claro cómo de malos son los cigarrillos electrónicos en relación con los normales, tengo que decir que uno duerme (y se despierta) infinitamente mejor que cuando fuma los tradicionales, y que todos los esfuerzos físicos son mucho más fáciles que cuando le das al pitillo de siempre: echar una carrera o, cosa que hago mucho, subir una escalera…

Recordad que yo vivo en  Madrid, donde el estado habitual de las escaleras mecánicas del metro es "estropeadas"

Recordad que yo vivo en Madrid, donde el estado habitual de las escaleras mecánicas del metro es “estropeadas”

* Más barato: De momento, es verdad lo que me dijeron en la tienda: por el precio de un paquete, con el cigarrillo electrónico fumas más o menos lo equivalente a un cartón. El precio del trasto en sí es caro (40 euros o así), pero en teoría ese gasto es una vez; luego hay que reponer solamente los líquidos que hacen de tabaco, y ocasionalmente la pieza que hace de filtro (más sobre esto luego).

Además, que dure más el líquido que el tabaco te ahorra eso de bajar a las tantas de la mañana a buscar un bar abierto a por una cajetilla, andando por las calles frías y tenebrosasde una ciudad indiferente, cual si estuvieras en una película de cine negro

Además, que dure más el líquido que el tabaco te ahorra eso de bajar a las tantas de la mañana a buscar un bar abierto a por una cajetilla, andando por las calles frías y tenebrosas de una ciudad indiferente, cual si estuvieras en una película de cine negro

* Menos pesados: Como sabréis los que sois de Madrid, es imposible dar veinte pasos en esta ciudad llevando un pitillo en la boca sin que algún jeta venga a pedirte uno. Así que una de las ventajas no menores del cigarrillo electrónico es quitarte de enmedio a estos pelmas; por lo menos, hasta que se sofistiquen y empiecen a usar ellos también el cigarrillo electrónico.

"Perdona, simpático, ¿no tendrás unos mililitros de liquido para el cigarrillo electrónico? ¿No? ¿Y tienes unas bitcoin sueltas?"

“Perdona, simpático, ¿no tendrás unos mililitros de líquido para el cigarrillo electrónico? ¿No? ¿Y tienes unas bitcoin sueltas?”

Pero ojo, que no todo el monte es orégano. A pesar de que el cigarrillo electrónico me ha permitido ganar en salud, dinero y tranquilidad, atentos a estos inconvenientes:

* Vapear: Sí, queridos; inhalar y exhalar el vapor del cigarrillo electrónico no se llama “fumar” (del latín fumus, “humo”) sino “vapear” (del hitita vaphos, “nombre ridículo e irrisorio”). Así que despedíos del encanto del fumar, tal y como nos lo han vendido incontables películas y canciones a lo largo de los años; ahora hay que hablar de “vapear”, término que a uno le hace sentirse como un tonto cada vez que lo utiliza.

"Vapeando espero" no queda como el original, francamente

“Vapeando espero” no queda como el original, francamente

* El resto de la jerga: He destacado “vapear” porque es el nuevo verbo, pero no te creas, que las partes del cigarrillo electrónico también tienen su aquel:

claromizadorPor lo que he visto por ahí, el “claromizador” (término tétrico donde los haya) está compuesto por un “atomizador” y un “vaporizador” (palabros de peli de ciencia ficción de serie B); además, por lo visto al depósito de liquidillo se le puede llamar “tanqueta” (¡horror!). Y parece que no se ha encontrado mejor palabra para el líquido que vapeas que “líquido”, lo cual es un poco decepcionante. A todo esto, naturalmente, ya no hay que llevar encima un mechero, sino un alimentador, porque…

* La batería: … el gran problema del cigarrillo electrónico es que, como los teléfonos móviles modernos, tiende a quedarse sin batería rápidamente y sin avisar. Ojo con esto, que si te da el mono y se te queda sin batería el trasto, igual acabas recayendo en el tabaco normal.

Del manual de mi cigarrillo electrónico: se necesitan CINCO horas para cargar la batería. Eso es conocer bien las necesidades del fumador

Del manual de mi cigarrillo electrónico: se necesitan CINCO horas para cargar la batería. Eso es conocer bien las necesidades del fumador.

Dicho esto, a mí de momento me está yendo bastante bien, en comparación con lo de fumar un paquete de tabaco diario: menos malestar, menos gasto de dinero. La aspiración (qué palabra tan poco oportuna) es dejar también el cigarrillo electrónico, claro, pero eso ya os iré contando cómo va. El vapear se va a acabar. Antes o después. Espero.

– Deploreibol

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