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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Esta entrada viene a la sazón de la famosa foto, tomada hoy, de unos niñatos de las Nuevas Generaciones del PP mofándose de un viejo preferentista que había ido a gritar a Cospedal en el día en que la secretaria general del PP tenía que ir a declarar ante el juez por lo de Bárcenas.

Sólo hay una cosa más graciosa que reírse de un viejo que ha perdido todo su dinero, y es quemar a un mendigo

Estamos de acuerdo en que sólo hay una cosa más graciosa que reírse de un viejo que ha perdido todo su dinero: quemar a un mendigo

Fijáos en el fucker que está a la izquierda del todo. Por varias razones, se puede decir que es el arquetipo de pijo, porque lo reune todo: las pulseras en su mano derecha, el polo metido por dentro del pantalón, el cinturón de hebilla dorada, las gafas de sol estilo Fuerza Nueva… pero lo que más mola de todo, de lo que quiero hablar hoy, es de los pantalones rosas que me lleva.

Este tipo de pantalones estrambóticos, para los que no lo sepáis, tienen un nombre: “go-to-hell pants”. Se llaman así porque indican una actitud ante la vida libre y despreocupada; vamos, que te importa una mierda lo que piensen de tí por ser un hortera. No sólo incluyen los colores chillones, sino también los estampados atrevidos; en este sentido, el precursor de este estilo en España fue el siempre inigualable Jaime de Marichalar y sus pantalones de paramecios.

Ahora entendéis qué quería decir, ¿no? Un espíritu libre, sin trabas, "yo soy así" y tal

Ahora entendéis qué quería decir, ¿no? Un espíritu libre, sin trabas, desahogado, generoso.

Para los que no seáis gente de alta alcurnia e impecable gusto, como Jaime y como yo, hay por internet algunas guías para saber cuándo y cómo vestir este tipo de pantalones. Hay que decir que ese tipo de guías deben repartírselas a uno cuando se hace de Nuevas Generaciones, porque he entrado en su web para buscar inspiración para este post, y las dos primeras fotos que me he encontrado tenían a un chico con pantalones rosas en ellas.

A la izquierda, la escuela de verano de NNGG en Sevilla, y a la derecha, la de Cantabria

A la izquierda, la escuela de verano de NNGG en Sevilla, y a la derecha, la de Cantabria

Las costumbres de los jóvenes peperos son enigmáticas para mí, pero me pregunto si esta proliferación de pantalones rosas tendrá algún significado en la organización. Igual son como las plumas en los tocados de los indios o los tatuajes en las bandas callejeras centroamericanas: el que los lleva, es el líder.

"Sois el futuro del partido"

“Sois el futuro del partido”

No es que sea yo el árbitro de la moda, precisamente, y lejos de mí decirle a la gente cómo tiene que vestir; pero sí que me atrevería a sugerir que hay un cierto tipo de look que hay que saber llevarlo. No basta con ser pijo, no; hay que ir más allá, hay que tener una actitud ante la vida y una visión del mundo que te permitan llevar ese tipo de ropa sin que te quede ridícula. Subid arriba de esta entrada y echad un vistazo al pepero de los pantalones rosas. Parece una mezcla entre Monchito y Torrebruno, hombre; los pantalones rosas le superan. Ahora mirad a Gianni Agnelli, el antiguo presidente de Fiat, cuando era joven:

gianni-agnelli
Solapas muy grandes, corbata pillada por el cinturón, pinzas que le abomban el pantalón… ¿y qué? Este chico lleva el conjunto con un aplomo, con ese aire de “todo me da igual, porque soy más rico que Dios” que los italianos llaman menefreghismo, que es capaz de sacarlo adelante. Que esto nos sirva de lección, amigos, especialmente a los jóvenes fachosos de NNGG que se visten por encima de sus posibilidades: mejor dejarle la vestimenta estrafalaria a aquellos que han nacido para llevarla. Además, como todo el mundo sabe, el look de hostigar a ancianos ya se perfeccionó en España hace casi un siglo: camisa azul, correajes, una cadena en una mano y una estaca en la otra. Mira, esa vestimenta sí le caería bien a nuestro amigo de ahí arriba.

– Deploreibol

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