Skip to content

Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Ahora que estoy en el campo, aprovecho para dar largos paseos. Un ejercicio completo que aquí, además, practica mucha gente; normal, puesto que es un placer con tanta Naturaleza. Pero de cuando en cuando me cruzo con uno que hace como los que veo cotidianamente por Madrid: con su equipamiento completo de corredor, va trotando desgarbadamente, echando el bofe, con la cara enrojecida, moviendo sus piernas al ritmo de la música que lleva en sus cascos.

Da una pena verlos...

Da una penita verlos…

¿Por qué se castigan así? Con el gusto que da hacer lo mismo, pero andando…  Además, aquí en el campo, con la cantidad de cosas que hay que ver ¿qué sentido tiene ir como un zombi, con la vista puesta en el infinito, concentrándose sólo en trotar? Muchos de estos llevan en los cascos música repetitiva y electrónica, para ayudarse a marcar el paso, cuando lo suyo en este entorno magnífico es un Wagner o algo así.

"¿Un paseito valle abajo, o tiramos por el arcoiris p'arriba?"

“¿Un paseito valle abajo, o tiramos por el arcoiris p’arriba?”

Entre sus cascos y su trotar solitario, podemos definir al corredor como un ser individualista y misantrópico. En cambio, los que andamos somos seres sociables, que cuando nos cruzamos con un compañero paseante saludamos con el signo universal de la paz: levantando el brazo perpendicularmente al suelo hasta la altura del hombro, con la palma hacia afuera y los dedos extendidos, como un mimo que estuviese tocando un cristal ficticio sin mucho convencimiento.

Asín

Asín

No seré yo el que diga si es mejor el campo o la ciudad, porque nunca he vivido en el campo, pero lo que sí que sorprende a uno cuando viene aquí procedente de Madrid es que, cuando te cruzas andando con otra persona, ésta no te pide tabaco, ni dinero, ni te da un papelito de un restaurante, ni te insta a que vendas oro, ni te trata de convencer para que dones dinero al ACNUR, ni te exhorta a abrir tu corazón al mensaje de Jesús. No. Aquí sólo saludas y sigues andando, sin que te den el puto coñazo. Y me dirá alguno que el campo también tiene sus inconvenientes: los mosquitos, los tractores, los perros guardianes que te siguen y te hostigan…Vale; pero ninguno de esos elementos es tan pesado e insoportable como los que hay en la ciudad.

"Perdone, señora; me preguntaba si había oído usted la buena nueva que nos trajo el Redentor"

“Perdone, señora; me preguntaba si había oído usted la buena nueva que nos trajo el Redentor”

Andar por el campo es una delicia; correr es (como en la ciudad) un espanto.

– Deploreibol

Tags: , ,

%d bloggers like this: