Skip to content

Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Monthly Archives: July 2013

Todos en el Gobierno central preocupados por cómo disimular el despido de funcionarios y la aniquilación de los servicios públicos, y resulta que el Gobierno de Cantabria lo dice a cara descubierta. Al menos, eso es lo que entiendo yo leyendo este cartel que me encuentro por una senda campestre:

Si vas a vigilar o extinguir Administraciones Públicas, puedes pasar con tu coche

Si vas a vigilar o extinguir Administraciones Públicas, puedes pasar con tu coche

Es un bonito ejemplo de la espiral descendente al que nos conduce este lenguaje presuntamente formal y leguleyo del que ya habíamos hablado en otra ocasión. Justo cuando un Gobierno tan tenebroso como el británico está obligando a sus instituciones a hablar de forma clara, nosotros nos ponemos exquisitos hasta para decir que no se puede pasar con coche o tractor por una senda a menos que tengas una buena razón. Por cierto, qué bonito debe ser eso de ser un “gestor agroforestal”… suena a una combinación imposible de “oficina” y “campo”.

"Aquí, gestionando"

La máquina de café queda un poco a desmano, eso sí

– Deploreibol

Advertisements

Tags: , , , , ,

Voy a abrir una serie, en la que incluiré retroactivamente a mi último post, que voy a llamar “observaciones rurales”, dedicada a las cosas que me llaman la atención a mí –chico de ciudad- durante estas vacaciones que paso en el campo. Como soy muy celoso de mi intimidad, no pondré el pueblo en el que estoy; haré como los escritores románticos, que ponían eso “en la ciudad de A… me encontré con el conde de V… y la marquesa de F…”.

"...y tomamos las pastas con E... A..., condesa de B... e hija de la grandísima puta"

“…y tomamos las pastas con E… A…, condesa de B… e hija de la grandísima puta.”

A pesar de que mucho me jode a mí esa costumbre decimonónica, os tengo que decir que en el pueblo de N… y en las villas vecinas es costumbre tener perros guardianes casi en cada casa, sobre todo en las que tienen corral, o ganado, o maquinaria agrícola. Pocas bromas con los perros guardianes, porque aquí vienen en dos modalidades: el mastín…

¿Perro grande u oso pequeño?

¿Perro grande u oso pequeño?

… y el perro-lobo

Que combina la constancia del perro con la rapacidad del ministro de Hacienda

Que combina la constancia del perro con la rapacidad del ministro de Hacienda

Aunque parezcan fieros, tengo que decir que lo que más me llama la atención de estos animales es su incomparable profesionalidad. Cuando te ven venir hacia la casa que ellos defienden se ponen en pie y te empiezan a ladrar de una forma peculiar, estirando el cuello, como diciéndote “aléjate de aquí”. No te quitan la vista de encima durante todo el rato, y van marcándote para asegurarse de que no te acerques, pero sin llegarse encima de ti ni resultar amenazadores. Con sus movimientos y con su lenguaje corporal marcan perfectamente el perímetro que están defendiendo, y cuando te vas alejando controlan un poco que te vayas de verdad, y vuelven de nuevo a su posición de guardia.

Esta claro que ser un guardián es una tarea hosca, que implica ladrar y gruñir a la gente, lo que no te convierte precisamente en un ser popular. Por eso encomio tanto a estos perros su profesionalidad. Hacen su trabajo sin ser amenazantes, ni más molestos que lo que su tarea les impone; si pudieran hablar, seguro que te dirían aquello de “lo siento; es mi trabajo”. Me encantan los seres así, que minimizan las incomodidades que te causan sus labores con una actitud profesional, combinando competencia con desapego.  Son como los que te cachean en el aeropuerto de Frankfurt: Tú, se ocupan de ti dos tíos, y te hacen un repaso tan rápido y tan certero que más que un control de seguridad parece un masaje.

Si vas, hazme caso y déjate las llaves en los bolsillos cuando pases el arco de seguridad, ya verás qué bien

Si vas, hazme caso y déjate las llaves en los bolsillos cuando pases el arco de seguridad, ya verás qué bien

Por eso, hay una cosa que me da mucha rabia: cuando un perro guardián te está ladrando, que salga el dueño de su casa y le chiste para que se calle. Pero hombre, ¿por qué le regañas, precisamente por hacer bien su trabajo? Me parece de una crueldad inaudita con estos animales someterles a la misma experiencia que pasamos todos los asalariados de la mierda de empresas que tenemos en España: que te amonesten por hacer las cosas bien.

"¡EH, DESGRACIADO! ¡DEJA DE HACER LAS COSAS BIEN, QUE EL GILIPOLLAS DE TU JEFE ESTÁ QUEDANDO COMO EL INÚTIL QUE ES!"

“¡EH, DESGRACIADO! ¡DEJA DE HACER LAS COSAS BIEN, QUE EL GILIPOLLAS DE TU JEFE ESTÁ QUEDANDO COMO EL INÚTIL QUE ES!”

Mi solidaridad, apoyo y respeto para el perro guardián y su ingrata tarea. Buen trabajo.

– Deploreibol

Tags: , , , ,

Atención al cartel que he visto por aquí, por el campo, donde estoy de vacaciones:

Os he quitado el teléfono, que sois capaces de comprároslos en un arranque de comprador compulsivo

Os he quitado el teléfono, que sois capaces de llamar en un arranque de comprador compulsivo

Me tira de culo lo de que los cerdos sean “ecológicos”. ¿Por oposición a qué? ¿cibernéticos?

Nunca se sabe qué le puede llegar a uno cuando compra por teléfono

Nunca se sabe lo que le puede llegar a casa a uno cuando compra por teléfono

¿Será que están criados en libertad, y lo otro es que son cerdos “industriales”? ¿Será que son cerdos-cerdos, tal y como los quiso la Naturaleza, por oposición a los cerdos bípedos, metafóricos, que prosperan en partidos políticos, tertulias y escuelas de negocios?

¿Si hay cabrones, por qué no cerdos?

¿Si hay cabrones, por qué no cerdos?

Consternado me quedo. ¿Llamo?

– Deploreibol

Tags: , , ,

Como es obvio, este post no va de risas.

Hay una deplorable costumbre en la prensa española, puesta de moda después de que el New York Times hiciese sus famosos perfiles de muchos de los muertos por el 11S, de hacer una semblanza en sus páginas o telediarios de las víctimas de cualquier catástrofe o tragedia. Lo estamos viendo otra vez con el accidente de Santiago. Me parece una costumbre antiperiodística e inhumana.

"Portraits of grief", del NYT, luego recogidos en libro

“Portraits of grief”, del NYT, luego recogidos en libro

Antiperiodística, porque se supone que uno va a las páginas de los periódicos o a los diarios de radio o TV para salir más informados, con una visión más completa del mundo en el que vivimos. Y recoger los testimonios de víctimas de una catástrofe no nos da nada de eso; es morbo barato.

Los perfiles que se trazan de las víctimas son todos iguales, ensombrecidos por la tragedia, porque eso es lo único que los convierte en noticia. Así, siempre nos encontramos con siluetas huecas, trazadas con datos biográficos dispersos (“25 años”, “acababa de terminar su carrera”); siluetas que se rellenan con el carboncillo negro de la catástrofe (“iba a visitar a sus padres antes de irse de vacaciones”), e incluso con testimonios de amigos y familiares (“no puedo creer que no le vaya a volver a ver”). Cero información útil para un ciudadano en todo esto.

Inhumana, porque para hacer esto tan poco informativo, hay que hostigar a conocidos y parientes de las víctimas cuando apenas se han hecho a la idea de la muerte de su ser querido. Esto es, sin excepción, una tarea muy desagradable tanto para el interrogado (aunque experimente cierto consuelo al hablar públicamente de su ser querido, cosa que también sucede) como para el periodista (que va a meter el hocico donde nadie le ha llamado). Eso, si quitamos a los reporteros sin escrúpulos que buscan la lágrima fácil del deudo en directo, aguijoneado por los directivos sin escrúpulos de sus cadenas, que saben que esto les da más audiencia.

No me entra en la puta cabeza cómo, después de repetir este proceso con todas y cada una de las tragedias que han sucedido en España desde el 11M, no empezamos ya a pasar esta triste página del periodismo español. La historia del familiar al que le habían dicho que su pariente estaba bien, y luego se entera de que ha muerto; el hombre que dice que cambió los billetes en el último momento y que “ha vuelto a nacer”… Todas las hemos oído 300 veces; normal, porque es normal –esto es, NO NOTICIA- que estas cosas pasen cuando hay una catástrofe que afecta a muchas personas.

No hay nada en la biografía de las víctimas del accidente de Santiago que las haga noticiosas. Son, sencillamente, gente que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado, y cuyas familias –por tanto- merecen pasar su dolor sin que nadie vaya a perturbarlas.  Insisto: periodísticamente, nada justifica indagar detalles sobre sus vidas, porque nada aportan a lo que ha sucedido; humanamente, es execrable molestar a sus conocidos en este momento.

Esto es una regla que debería aplicarse siempre en los casos de catástrofes naturales (en las que nadie tiene la culpa) o en los accidentes (en los que, si la culpa es de alguien, no ha tenido intención de causar víctimas). Si es una negligencia, si podría haberse evitado… son temas que no tocan para nada a las biografías de las víctimas. Otra cosa es cuando las víctimas lo son porque alguien ha tenido intención de ir contra ellas (el caso más claro es el del terrorismo). Aquí sí puede tener interés investigar sobre las víctimas, si eso aporta material para esclarecer qué y por qué ha ocurrido (siempre evitando las cosas morbosas, que por definición nunca aclaran nada y enturbian todo).

En resumen, que no me parece buen periodismo eso que se está haciendo de ir a los pueblos de las víctimas a hablar con amigos y familiares: es sensacionalismo. ¿Cuándo hay que hablar con amigos, familiares y conocidos? Pues no se me ocurre mejor ejemplo que la reciente –y polémica, para algunos chorras- edición de la Rolling Stone de Estados Unidos con su artículo sobre sobre Dzhokhar Tsarnaev, uno de los presuntos terroristas de la maratón de Boston: un trabajo buenísimo, conseguido a base de entrevistar a familia, amigos y conocidos, de por qué este muchacho, que parecía ser un americano normal e integrado, fue virando hasta el punto de ser el principal sospechoso del atentado. Esto sí es de interés informativo. Vamos, digo yo.

rolling-stone

¿Se ve la diferencia de cuándo sí y cuándo no?

Cojones ya con el puto periodismo español.

– Deploreibol

Tags: , , , ,

Ahora que estoy en el campo, aprovecho para dar largos paseos. Un ejercicio completo que aquí, además, practica mucha gente; normal, puesto que es un placer con tanta Naturaleza. Pero de cuando en cuando me cruzo con uno que hace como los que veo cotidianamente por Madrid: con su equipamiento completo de corredor, va trotando desgarbadamente, echando el bofe, con la cara enrojecida, moviendo sus piernas al ritmo de la música que lleva en sus cascos.

Da una pena verlos...

Da una penita verlos…

¿Por qué se castigan así? Con el gusto que da hacer lo mismo, pero andando…  Además, aquí en el campo, con la cantidad de cosas que hay que ver ¿qué sentido tiene ir como un zombi, con la vista puesta en el infinito, concentrándose sólo en trotar? Muchos de estos llevan en los cascos música repetitiva y electrónica, para ayudarse a marcar el paso, cuando lo suyo en este entorno magnífico es un Wagner o algo así.

"¿Un paseito valle abajo, o tiramos por el arcoiris p'arriba?"

“¿Un paseito valle abajo, o tiramos por el arcoiris p’arriba?”

Entre sus cascos y su trotar solitario, podemos definir al corredor como un ser individualista y misantrópico. En cambio, los que andamos somos seres sociables, que cuando nos cruzamos con un compañero paseante saludamos con el signo universal de la paz: levantando el brazo perpendicularmente al suelo hasta la altura del hombro, con la palma hacia afuera y los dedos extendidos, como un mimo que estuviese tocando un cristal ficticio sin mucho convencimiento.

Asín

Asín

No seré yo el que diga si es mejor el campo o la ciudad, porque nunca he vivido en el campo, pero lo que sí que sorprende a uno cuando viene aquí procedente de Madrid es que, cuando te cruzas andando con otra persona, ésta no te pide tabaco, ni dinero, ni te da un papelito de un restaurante, ni te insta a que vendas oro, ni te trata de convencer para que dones dinero al ACNUR, ni te exhorta a abrir tu corazón al mensaje de Jesús. No. Aquí sólo saludas y sigues andando, sin que te den el puto coñazo. Y me dirá alguno que el campo también tiene sus inconvenientes: los mosquitos, los tractores, los perros guardianes que te siguen y te hostigan…Vale; pero ninguno de esos elementos es tan pesado e insoportable como los que hay en la ciudad.

"Perdone, señora; me preguntaba si había oído usted la buena nueva que nos trajo el Redentor"

“Perdone, señora; me preguntaba si había oído usted la buena nueva que nos trajo el Redentor”

Andar por el campo es una delicia; correr es (como en la ciudad) un espanto.

– Deploreibol

Tags: , ,

¿Por qué entre interrogaciones? Porque esta vez tengo una duda,  y me interesa vuestro parecer. Resulta que he sido alertado de que puedo estar llevando unos crocs.

Esto son unas puñeteras crocs. No es lo que yo tengo, ojo; lo pongo sólo a efectos comparativos

Esto son unas puñeteras crocs. No es lo que yo tengo, ojo; lo pongo sólo a efectos comparativos

Esto es muy gordo para mí, porque no sólo me parece una prenda antiestética y deplorable, sino que la mismísima primera entrada de este blog es precisamente “Odio los crocs”; así que para mí la posibilidad de estar llevando crocs es una blasfemia. Yo digo que no son crocs; pero me dicen que sí. Juzgad:

Por cierto, mi primer 'selfie' (autofotografía que uno cuelga en internet, para los carrozas)

Por cierto, mi primer ‘selfie’ (autofotografía que uno cuelga en internet, para los carrozas)

Vamos, para nada son unos crocs; yo las llamo “chanclas acorazadas”. En mi descargo, diré que yo no me las compré: fueron un regalo. Además, no están hechas de plástico (a diferencia de los crocs), son muy cómodas y gracias a su suela tocha, valen para cualquier situación.

Por ejemplo, las combinas con un traje elegante, y ya estás listo para ir a la recepción del embajador

Por ejemplo, las combinas con un traje elegante, y ya estás listo para ir a la recepción del embajador

¿Qué os parece? ¿Son o no unas crocs? ¿Debería tirarlas a la basura por coherencia, o puedo mostrarlas al mundo sin vergüenza (por ejemplo, sacándolas en una de esas fotos de pies cruzados y texto pomposo que ponen los pedantes en twitter)?

"Aquí, en mi retiro de la #Toscana, leyendo a #Faulkner. Un saludo a todos los @gilipollascomoyo"

“Aquí, en mi retiro de la #Toscana, leyendo a #Faulkner. Un saludo a todos los @gilipollascomoyo”

Espero vuestras opiniones para salir de esta duda que me atormenta.

– Deploreibol

Tags: , , , , ,

Esto es como muy de cajón, pero es sólo ahora, de vacaciones, cuando estoy libre de la influencia de ese repulsivo aparatito, cuando me doy cuenta de verdad de cuánto lo odio.

Dame un martillo y seré feliz

Dame un martillo y seré feliz

Y lo descubro cuando estoy de vacaciones porque cuando voy por ahí y oigo el puto tono de Nokia, me da una reacción psiquico-física de desagrado y aversión que me recorre todo el cuerpo. Es el tono que tengo en el móvil del trabajo y, aunque no lo llevo encima (es decir, si lo oigo cuando estoy de vacaciones es el de otra persona), la reacción instintiva de odio me sale igual. Es un rollo similar al del perro de Pavlov: ya sabéis, el gilipollas ése que cuando daba de comer al perro hacía sonar una campanita, hasta lograr que el perro salivase sólo con el sonido de la campanita, sin que hubiese comida de por medio.

Quiero pensar que este capullo acabó sus días una vez que salió a pasear con sus perros en el campo y, de pronto, la melancólica campana de una ermita turbó la tranquilidad de la tarde...

Pavlov (centro) un día que salió a pasear por el campo con sus perros y descubrió, para su consternación, que no llevaba comida cuando la campana de una ermita turbó la tranquilidad de la tarde…

Es verdad que el móvil es muy práctico para algunas cosas. Por ejemplo, hasta su invención era bastante trabajoso fastidiarle el viaje al resto de los pasajeros al ir en tren o en autobús: tenías que hablar muy alto, o quitarte los zapatos y oler a pies, o algo así. Gracias al móvil, puedes joderles la vida con los sonidos del Whatsapp, hablar a gritos con tu abuela para decirle que vas a llegar puntual (¿para qué llamas, si vas a llegar a la hora prevista?) o, directamente, poner música en tu móvil pero sin usar cascos.

El reggaetón sólo se disfruta bien si el resto de los pasajeros también lo están escuchando

Al parecer, el reggaetón sólo se disfruta bien si el resto de los pasajeros también lo están escuchando

Pero en el ámbito laboral es donde el móvil se hace más enojoso: sólo sirve para fastidiarle la vida al trabajador con gilipolleces, y para tenerlo controlado, como una cadena invisible que le une en cualquier lugar y en todo momento con la empresa. Ya lo dijo John Stuart Mill hace mucho tiempo: los inventos supuestamente ideados para facilitar el trabajo de la gente no les ahorran ni un sólo minuto de labor, sino que  acentúan su esclavitud (y las fortunas de sus jefes y de los fabricantes). Aquí está la cita.

Mill estaba resentido porque ninguno de los inventos modernos habían logrado tampoco reducir ni un sólo centímetro de su tocha

Hay dos cosas que la tecnología no ha logrado desde la época de Stuart Mill: ahorrar trabajo a los seres humanos, ni un crecepelo que funcione.

Además, lo de la obsolescencia programada con los móviles es acojonante: al año dejan de funcionar, y te tienes que comprar otro nuevo. O, si no, sacan un modelo mejor, y te tienes que cambiar si quieres tener las últimas “apps”. Por cierto, haría un post dedicado a esta plaga de las “apps”, pero carezco de experiencia con este tipo de programas. Es que tengo una Blackberry.

Esto es, el teléfono más mierdoso de la tierra, que funciona a veces y al que hay que cargar a diario. Gran inversión.

Esto es, el teléfono más mierdoso de la tierra, que funciona sólo a veces, que se cuelga varias veces por jornada y al que hay que cargar a diario o te quedas sin batería. Gran inversión.

Ah, si me tocase el Euromillones… me compraría una catapulta sólo para lanzar el móvil con ella.

– Deploreibol

Tags: , , , ,