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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

¿Qué sería de un curso de formación sin transparencias? Nada; sería como un jardín sin flores. Las transparencias son inseparables de los programas corporativos de formación desde los albores de la historia, cuando por primera vez un impostor se hizo con un proyector de diapositivas. Desde entonces la técnica ha ido avanzando y los mecanismos técnicos se han ido sofisticando, pero hay una serie de hitos que han permanecido inalterables y que, hasta hoy, se siguen repitiendo curso tras curso. Me refiero a elementos tales como:

1- La bombilla

Si has estado en alguna presentación de un curso, la has tenido que ver. No me digas que no. Siempre, siempre en todo cursillo corporativo aparece una transparencia en la que hay algún tipo de bombilla. Tengo entendido que si no te comprometes a incluir al menos una bombilla por presentación no te dan el carnet en la Federación de Charlatanes.

Es que, como se ve aquí, hasta viene en la plantilla de los programas de presentaciones

Es que, como se ve aquí, hasta viene en la plantilla de los programas

Para que quede completamente claro que la bombilla es un elemento claramente asociado a la impostura de los cursos de empresa, no hay más que hacer un sencillo ejercicio: mete tres palabras fetiche de la insufrible jerga corporativa en Google, busca imágenes, y mira a ver qué te sale. Por ejemplo, yo puse “creativity management success” y…

Me salieron varias, pero ésta probablemente es la más fea

Me salieron varias, pero ésta probablemente es la más fea

Y luego puse “innovation inspiration entrepreneur” y…

Estas cosasa dan un poco mal rollo, son como de sociedad secreta

Estas cosasa dan un poco de mal rollo, son como de sociedad secreta chunga

En fin, que allá donde vayas a hacer un curso, bombilla.

2- El humor corporativo

Es frecuente, para ganarse la indulgencia del público con unas risas, que en estas presentaciones el tipo que da un cursillo proyecte alguna clase de viñeta humorística relacionada con el tema que va a explicar. Se trata de soltar un poco a la audiencia, hacer el asunto más amable, porque “ya que estamos aquí, en un curso, que por lo menos lo pasemos un poco bien ¿no?”.

PUES NO. No encuentro nada más depresivo que el humor corporativo. Las viñetas éstas que en teoría retratan con ironía el funcionamiento de una empresa lo único que hacen -en mi opinión- es volver a recordarte que eres un pequeñísimo engranaje corporativo metido en tu cubículo trabajando como un cabrón en algo que no te gusta y en una compañía que funciona fatal, y todo para que un ricachón se vuelva todavía más rico. Por algún motivo, que me recuerden esto me llena de desazón.

Qué risa cuando te hacen esto, ¿eh? Vamos, me descojono

Qué risa cuando te hacen esto, ¿eh? Vamos, es que me descojono

Este tipo de humor a mí no me va. Y algún listo me dirá: “Eh, Deploreibol, pero si tú haces precisamente lo mismo: coges un tema de la vida cotidiana, señalas las contradicciones y las cosas grotescas que presenta (exagerándolas un poco) y pretendes ser gracioso”. Sí, pero no es igual. Es que el humor corporativo no contiene ni un ápice de exageración. Es que dime que no te has visto alguna vez en una situación así:

Es tan verosímil que hasta la transparencia tiene una bombilla, no te digo más

Es tan verosímil que hasta la transparencia tiene una bombilla, no te digo más

3- La cita inspiradora

No puede faltar en ninguna charla corporativa: una cita de un personaje más o menos famoso, que se supone que ha de llenarte de inspiración, de optimismo y de ganas de currar. Suelen ser frasecitas más o menos rimbombantes y que acostumbran a tener una estructura en espejo, del tipo: “no es lo mismo un metro de encaje, que que te encajen un metro”. Puntos adicionales si en la transparencia sale la jeta de quien lo dijo. Ejemplo:

Me parece mucho más elegante esta versión: "Si no construyes tu sueño, asegúrate de destruir los de los demás"

Me parece mucho más elegante esta versión: “Si no construyes tu sueño, asegúrate de destruir los de los demás”

Esto me pone enfermo. Pensamiento mágico y gilipollesco. Además, como si las frasecitas hechas le fueran a ayudar a uno. Está muy bien que en tu empresa te digan chorradas de éstas, pero si te bajan el sueldo (como hacen ahora casi todas), tú me dirás qué tal  la motivación.

Exacto. La "oportunidad" de bajar el sueldo a tus empleados, que se convierte en su "problema"

Exacto. La “oportunidad” de bajar el sueldo a tus empleados, que se convierte en su “problema”

Yo te digo de verdad que preferiría no poner nada en mi presentación antes que alguna frase chorra de este pelo. Es más, si yo tuviera que hacer una cosa de éstas, prefiero poner una frase perturbadora que deje a la audiencia consternada y pensando que soy un loco antes que una majadería bienpensante como las anteriores.

"Y con este consejo termina mi presentación: Arránquense los ojos para no caer presa de las tentaciones del Adversario ¿Alguna pregunta? ¿No? ¡Muchas gracias por su atención!"

“Y con este consejo termina mi presentación: Arránquense los ojos para no caer presa de las tentaciones del Adversario ¿Alguna pregunta? ¿No? ¡Muchas gracias por su atención!”

Próxima entrega sobre los cursos corporativos: los fallos técnicos.

– Deploreibol

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