Skip to content

Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Ojo, no tengo nada contra el fútbol, ni contra el Barça-Madrid; son dos cosas que me dan igual. Lo que odio es el nombre que se le da a ese partido: el “clásico”. ¿Por qué? No cumple ninguna de las condiciones que hay que reunir para ser un clásico, según la RAE:

* PLENITUD CULTURAL

Dice el diccionario que una cosa es un “clásico” cuando corresponde al periodo “de mayor plenitud de una cultura, de una civilización”… En España eso debió ser cuando el Siglo de Oro, o por ahí: Calderón, Lope de Vega y todo ese rollo. Ahora, que yo sepa, no estamos en ningún periodo de “plenitud cultural”. ¿Dónde queda el último de nuestros grandes creadores?

La añorada Edad de Plata de la cultura española

* TÍPICO, CARACTERÍSTICO

Tampoco creo yo que pueda decirse que el Barça-Madrid sea un encuentro “típico”. De hecho, casi al revés, es un partido atípico: por la calidad de sus jugadores, por la expectación que suscita… Nada, esta acepción tampoco vale, dejamos “típico” para otros contextos, situaciones o personas. Por ejemplo para Mijaíl Bakunin, pensador del anarquismo y, no obstante, noble.

Vamos, el clásico pijo ácrata

* TRADICIONAL

Tampoco pega esta acepción: “Que no se aparta de lo tradicional, de las reglas establecidas por la costumbre y el uso”. Bueno, sí es tradicional en el sentido en que se disputa varias veces al año. Pero no es ese “tradicional” del que habla el diccionario: se refiere más bien a algo constante, inmutable, imperecedero. Por ejemplo, lo de “pijo ácrata” de Rafael Hernando, o lo que acaba de decir el presidente de Extremadura comparando el referéndum de la independencia de Cataluña con uno organizado por él para hacer oficial el traje de lagarterana. Eso sí que es tradicional.

La clásica gilipollez demagógica de un politicastro inútil

Entonces ¿por qué a este partido se le llama “el clásico” (cosa, por cierto, relativamente nueva, porque yo no recuerdo que se le llamase “clásico” hace unos años)?

Está claro: un truquillo de márketing para generar interés en el partido, sobre todo fuera: a los periodistas extranjeros les pirra titular con eso del “clásico”, debe parecerles el colmo del conocimiento de la idiosincrasia hispánica.

¡Pues mierda para el clásico, hombre! Barça-Madrid, o Madrid-Barça, y punto. Qué asco, todo es márketing, publicidad y propaganda. O si quieren hacer un partido que realmente se convierta en un clásico, hay que darle un punto extra de interés, para que las miradas de todo el mundo se vuelvan hacia él. Algunas ideas:

* Convertir en permanente el tema éste de las revindicaciones territoriales: Por lo visto (no ví el partido, por cierto) ayer los del Barça desplegaron una senyera gigante y gritaron cánticos a favor de la independecia en el minuto 17:14 (por 1714, cuando Cataluña perdió en la Guerra de Sucesión). Pues cuando vengan a Madrid se les puede cotrarrestar con un acto similar en el minuto 20:12 (por 2012, cuando los madrileños nos independizamos y dejamos de ser una provincia de Esperanza Aguirre).

Endarrera aquesta gent tan ufana i tan superba!

* Como en los clásicos (estos sí) juegos de pelota mesoamericanos, se podría coger al equipo que pierda y sacrificarlos. Así sí que sudarían la camiseta, y estarían justificados los millones que se les pagan.

El colegiado Delgado Ferreiro pita el final del partido

* Ambientarlos en lugares más interesantes. Siempre son en el Bernabeu y en el Camp Nou. Qué coñazo ¿no? Podrían hacerse una vez en la cubierta de un barco en mitad de una tormenta, otra en el hemiciclo del Congreso, otra en el pasillito de enmedio ese de las Torres Petronas,  otra en la superficie de Marte…

Así el Curiosity no se aburriría tanto y dejaría de sacarse fotos de sus pies para poner luego en su perfil de twitter, como los horteras

– Deploreibol

Tags: , , , , , ,

%d bloggers like this: