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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Apagad ahora mismo el DVD los que estéis viendo Los Tudor o alguna serie así, basurosa, y conectáos inmediatamente a la mejor serie de época jamás hecha: El secreto de Puente Viejo. Es  española, luego -como todo lo que viene de aquí, desde la Selección hasta nuestro gracejo natural- sublime.

Ja ja ja. No, es una birria, y éstas son la razones. (Nota: esto se ha escrito tras haber visto sólo dos episodios, el del jueves y el del viernes, así que puede que éste sea un juicio arbitrario y gratuito. Oye, si quieres equidad, léete el blog del juez Gómez Bermúdez; no te digo…)

  • Todos son jóvenes y guapos

No es Puente para Viejos

Oye, mira qué bien ¿no? Gente joven y guapa; a todo el mundo le gusta mirar a personas así. Ya, pero la cosa se hace un pelín inverosímil a veces. Pasa en varios casos, pero vamos a destacar aquí un ejemplo. Estas dos muchachas, en la serie, son madre e hija:

Las actrices, en la vida real, se llevan 3 años, y el tema canta como Pavarotti. Como no creo que el guión exija una madre y una hija que se lleven sólo 3 años (en ese caso, la serie es mucho más oscura y sórdida de lo que me imaginaba), supongo que la cosa se trata de que la dirección de cásting tenía una sola orden: GENTE GUAPA. ¿Y la verosimilitud y el respeto a la inteligencia del espectador? Pues a la mierda o, como dirían en esta serie, al Averno. Porque ésa es otra…

  • ¿Por qué hablan así?

¿Os  acordáis del mito de la caverna de Platón, que utilizaba en La República para explicar no sé que movida de la realidad? Todo partía de imaginar a una serie de personas encadenadas en el fondo de una cueva, que sólo verían, proyectadas contra una pared, las sombras de las personas y objetos producidas por un fuego situado detrás de ellas. La idea es que la relación de la gente normal con la realidad es así, no ven más que apariencias y sombras, mientras que los filósofos son los que salen de la caverna y ven las cosas como son de verdad. O algo así. En realidad, todo se debía a una disputa profesional: Platón era filósofo, mientras que su principal enemigo, Plauto, era espeleólogo; por eso siempre estaba hablando mierda de las cavernas.

“¡Si te parece que la filosofía tiene pocas salidas, intenta encontrar tú la salida de esta puta cueva!”

Bueno, volviendo al tema: el mito de la caverna. Siempre me pareció una cabronada inverosímil tener a gente en esas condiciones, viviendo en una cueva aislada del mundo. Pero ahora he descubierto que Platón tenía razón, la caverna existe de verdad, y que hay gente que ha vivido en esas condiciones: los guionistas de las series españolas. Porque si no has vivido toda la vida en una caverna, sin mantener ninguna conversación real nunca jamás, no se entiende cómo puedes escribir los diálogos que se marcan en las series éstas.

“¡Hola! ¡Bienvenido a la superficie! ¿Qué le parece escribir para ‘Amar en tiempos revueltos’?”

Lo digo porque viendo un poco de El secreto de Puente Viejo, encuentras frases tan naturales y tan de conversación normal como éstas:

* Te ruego te recuestes y descanses

* ¿Por qué me has ocultado que amasó una fortuna con tu hermano?

* ¡Quién sabe! Lo cierto es que por su aspecto y por sus ropas se adivinaba que le había ido divinamente

* … pero no me entra en la sesera que no haya querido compartir tan buena nueva con su familia

* ¿Y cuando haya de hacer frente a la adversidad?

¿Eh? La gente, en el universo paralelo de Puente Viejo, no tiene problemas: tiene que hacer frente a la adversidad. Este rollo del lenguaje a la antigua, con palabras rarísimas, verbos rebuscados y construcciones gramaticales extrañas es común en todas las series españolas, pero en esta se nota un poco más porque como está ambientada como a principios del siglo XX, los guionistas dan rienda suelta a sus instintos más arcaizantes (mira, buena palabra para la serie: “¡Cómo, monseñor! ¿Insinuáis que mi vestimenta es arcaizante? ¡A buen seguro me cobraré vuestro pellejo por esta ofensa!”).

¿Tan difícil es pedir que en las series se hable NORMAL? Todavía no he visto ninguna serie española en la que me crea ninguno de los diálogos, son todos teatreros y de novelita decimonónica mala. Un poco de verosimilitud, por favor, aunque sea frase sí, frase no.

“¿Porfiáis, abate? Sabed que a mí me tiran del pijo vuestros sagrados votos ¿Que no?”

  • La letra Papyrus

Hay mil historias más que no me gustan de la serie: la leeeeeennnntttiiittuddd con la que va todo (normal en los culebrones, por otro lado); los personajes cómicos, que no tienen gracia; la página web, que tiene la mayoría de los contenidos sin actualizar… pero chico, resulta que van más de 400 capítulos y justo en uno de los dos de los que veo yo, va y aparece la letra Papyrus, que ya deploré hace no mucho. Resulta que uno envía un regalo en una caja a otra, y cuando la abre va y se encuentra esto:

Si en vez de un libro hubiera sido una cabeza, estilo ‘Seven’, la serie habría ganado en interés para mí

Un anacronismo de puta madre, por otro lado: la letra ésta se inventó en 1982. Bueno, pues con eso queda dicho todo. Eso, que no me gustó la serie, no la recomiendo y no pienso verla nunca más. Bueno, igual veo el siguiente, pero sólo para saber si Francisca deja de rechazar a Raimundo después del regalo que éste le envió por mediación de su nieta. Y después lo dejo. Aunque ¿Seguirá insistiendo Olmo en ganarse el corazón de Soledad, después de que ésta rechazara el Sorolla que él la regaló porque le recordaba a Juan? Quizá vea el siguiente también…

– Deploreibol

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