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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

Parece mentira que en un país con tantas cafeterías como España haya tan pocas que se adapten a mis gustos. Y no es que tenga yo una sensibilidad muy especial; vamos, al menos eso creo.

A ver si el raro voy a ser yo

No, lo que pasa es que el 99% de las cafeterías españolas incumple alguno de los Requisitos Deploreibol Para Disfrutar De Un Café En Paz (RDPDDUCEP). Y mira que son de sentido común, como diría Rajoy, pero aún así:

1- Nada de música

Rápido ¿Qué tienen en común Kiko Veneno, Jarabe de Palo, Camela y Oasis? ¿Cómo? ¿Que todas sus canciones son iguales entre sí y que son un coñazo? Bueno, eso también. Pero la respuesta que buscaba en este caso es: que si me apeteciese oírlos, ya me los pondría yo en mi MP3.

Es decir, si me apeteciese la eutanasia, ya me pondría yo esto en el MP3

La música en las cafeterías, sobre todo cuando está a toda leche, es un atraso. Oiga, que ya no hace falta, todo el mundo lleva encima un trasto para escuchar sus canciones predilectas. Y si no lo llevan puesto, será porque les apetece leer, o conversar con la persona con la que han venido; no oír la selección musical que le gusta al dueño del garito.

Ni siquiera estos señores pueden aguantar una canción más de Serrat y Sabina

2. No a la bollería industrial

Yo comprendo que es imposible que en todas las cafeterías del mundo te pongan los bollos más ricos del mundo, hechos a mano esa misma noche en el mejor obrador del planeta, amorosamente dorados al calor del horno de leña. Pero una cosa es eso y otra es ese asqueroso cruasán de factoría, hecho con engrudo, cartón y ejemplares viejos del diario “Arriba”, con esos repulsivos pegotes de azúcar que parecen pegamento, que te ponen por sistema en las cafeterías. Y la preguntita: “¿lo quieres así, o a la plancha?”. Pero vamos a ver ¿cómo me voy a tomar ese horror a palo seco? Páselo por la plancha, hombre, a ver si mezclado con mantequilla se hace más o menos tragable. Es una pregunta hasta ofensiva.

"La ternera, ¿la quiere así, o se la paso un poco por la plancha?"

3. Horarios de apertura constantes

No entiendo una cosa que les pasa a muchas cafeterías: que abren cuando le viene en gana al dueño. Si uno de los momentos más importantes del día para el negocio es el desayuno, habrá que abrir todos los días a una hora fija para que la gente que pasa sepa a qué atenerse. No tienen que ser las seis de la mañana. Pero si en el cartelito que tienes a la entrada pone las 8:30, que no sean las 8:50. Y, por el amor de Reorx, cuando abras ten ya todo en orden: no hagas como ciertos sitios, en los que empiezan a atender al personal mientras todavía pasan la fregona con la lejía. Qué agradable, tomarte el primer café del día mientras respiras amoníaco.

Olor a amoníaco, un dibujo satánico en mi taza... comienza el día en la cafetería del Ministerio de Economía

– Deploreibol

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