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Lo deploro

Un tanque es la mejor solución.

A riesgo de repetirme, odio los monopatines por una razón muy parecida por la que odio a los ciclistas: pasan zumbando por las calles, con el riesgo de llevarte a tí (o a tu perro) por delante.

Una de las primeras cosas que sale cuando pones "skateboard" en google

Pero lo del monopatín me llama más la atención, porque así como el ciclismo siempre ha sido para todas las edades, el monopatín era una cosa como más juvenil, y ahora parece que eso ha cambiado: hay por ahí mucho treintaypicoañero que, supongo yo que por nostalgia, vuelve a ponerse ahora sobre la tabla.

A mí esto me fascina, porque yo montaba de pequeño en monopatín, y al ver a gente de mi edad perdiendo la dignidad sobre uno de estos artefactos (francamente, los reflejos ya no son iguales) me viene a la mente un torrente de recuerdos.

Por ejemplo, la audacia de la juventud. Cuando pienso en las locuras que hacía con mi monopatín, me asombro de no haberme matao. No había acrobacia lo suficientemente arriesgada, ni calle lo suficientemente llena de coches, ni cuesta lo suficientemente pronunciada. Ahora, ni jarto vino intentaría esas movidas.

Si reflexionas sólo un segundo, al final no lo haces

Y otra historia: los que estaban muy metidos en el hobby estaban todo el día pendientes de los “rodamientos”. Que si este rodamiento es mejor que el otro, que si no tiene sentido tal eje con tales rodamientos… al parecer, la parte más importante del monopatín eran los rodamientos, que yo nunca he tenido muy claro lo que son.

Al margen de los monopatines, yo no había oído nunca la palabra “rodamientos”. Hasta que, años más tarde, leyendo algún libro sobre la Segunda Guerra Mundial, encontré que la campaña de bombardeos estratégicos aliada tenía entre sus objetivos principales las fábricas de rodamientos alemanas. Desde entonces, y extrañamente, la palabra “rodamientos” evoca para mí al mismo tiempo el mundo de los monopatines y la Alemania nazi.

Y, por ende, los temidos SkateKorps de Rommel

En fin, que mis ensoñaciones infantiles no me distraigan del objeto de este post: odio los monopatines. No los uses, amigo, que ahora son muy feos (son como muy alargados) y además menoscaban tu dignidad. Es un juguete juvenil, no apropiado para la gente madura, y quien me lo discuta que me lo diga si se atreve echando una partida de Call of Duty en la consola.

– Deploreibol

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